ransmitir el saber es quizás la mayor responsabilidad que tenemos los seres humanos. En todas las facetas de nuestra minúscula existencia. Nuestro yo maestro es el más importante. Enseñar lo aprendido es la fuerza que mueve el mundo. Un buen maestro está detrás de casi toda persona brillante. Todo Alejandro tiene su Aristóteles. Por eso educar es tan importante. Tanto como garantizar el alimento o la salud. Porque el hombre solo es hombre cuando aprende. Y tienen razón los maestros de Galicia y de toda España en protestar por los recortes en Educación que están llevando a cabo los gobiernos con la excusa de la dichosa crisis. Si hay que recortar debería de hacerse antes en las subvenciones que reciben los colegios privados y concertados. Pero no. La Cenicienta no tiene hada madrina en esta historia. Y la chica andrajosa es aquí la educación pública. Que es un pilar básico de una sociedad si quiere ser efectiva, justa, solidaria y eficaz. No estamos en crisis porque tengamos menos dinero. La verdadera crisis, nuestra decadencia moral, es pensar que podemos salir del bache sin invertir en el futuro. En el esfuerzo. En el saber. De nada sirve tener autovías y trenes de alta velocidad si nuestros colegios públicos tienen goteras. Si el frío se cuela por ventanas y rendijas. Si no hay profesores suficientes. Antes de pedirles que trabajen más horas deberíamos exigirles lo único que se les puede pedir. Que cumplan con el compromiso que tienen. Ser maestros. Nada más. Y nada menos.