La multinacional Salerm ultima su nueva sede en Arcos da Condesa
16 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La multinacional Salerm Cosmetics abrirá a mediados del próximo octubre sus nuevas instalaciones en la parroquia de Arcos da Condesa, en el municipio de Caldas. Se trata de un proyecto que se inició en agosto del 2006 cuando la empresa con sede en Barcelona adquirió los terrenos de la antigua discoteca que unía parejas. Antes, el solar ubicado en una de las márgenes de la carretera N-550, que une Pontevedra con Santiago, albergó la sala Kyoto, especializada en música tecno, y algún que otro negocio.
Inicialmente, la apertura de Salerm estaba prevista para finales del 2008 y después para el verano del 2009, pero cambios en el proyecto constructivo y otras circunstancias como la crisis económica y planteamientos de empresa retrasaron su ejecución.
Desde finales del 2007 una cartel verde que protagonizaba una sugerente rubia anunciaba en el edificio la compra del solar. El delegado de Salerm en Galicia, José Piñeiro, explicó que las obras de la nave, que tendrá 2.400 metros cuadrados de superficie útil, rematarán a finales de septiembre «si todo va bien».
Las nuevas instalaciones, además de albergar la oficina principal de Galicia, centralizarán la distribución de los productos y aparatos para salones de peluquería y belleza que se fabrican en Lliçá de Vall. El recinto también contará con una zona de exposición de mobiliario y una sala técnica con capacidad para cien personas donde se impartirán cursos de formación y se realizarán presentaciones de productos, entre otras actividades. Un almacén, una cafetería con cátering y un aparcamiento completan las dependencias.
En las instalaciones trabajarán veintidós personas, incluidos los comerciales, que juegan un papel determinante en la empresa. La inversión de la obra ronda los 400.000 euros, según señaló José Piñeiro.
El delegado de Salerm en Galicia desveló que el solar de la antigua discoteca La Condesa no fue el único que negociaron, en alusión a unos terrenos próximos a la fábrica de Clesa en Saiar. Sobre el retraso del proyecto comentó que hubo varias razones. «Fue un poco de todo, indecisiones sobre la infraestructura, papeleo y que tampoco había prisa ni necesidad», apuntó José Piñeiro.