Inglés para niños con chupete

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Una academia de O Grove ofrece clases pensadas para que los pequeños, de entre 1 y 7 años, aprendan sin darse cuenta

08 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Dicen que cuando alguien se pone a redactar su currículo, siempre saca más brillo del debido a su expediente. Eso hace que, en los papeles, todos hablemos como mínimo un «inglés fluido» que luego, en muchos casos, naufraga en las conversaciones reales. Dominar el idioma de Shakespeare se ha convertido en una obsesión necesaria en el mundo global, y en una misión que parece imposible incluso para aquellas generaciones que invirtieron muchas horas de clase en aprender listas de vocabulario y de verbos irregulares. Pero aprender inglés no es tan complicado como puede parecer: hasta los niños de un año pueden hacerlo.

De hecho, ellos pueden hacerlo mejor que nadie. Desde O Grove lo explica Isabel Meis Naveiro, la responsable de la academia Kids and Us, que desde el mes de noviembre ayuda a un centenar de chavales de entre 1 y 7 años a aprender inglés sin que les cueste trabajo. ¿Pero es posible que un niño que aún no sabe hablar saque provecho de este servicio? «Claro que pueden. ¿No están aprendiendo castellano, o gallego? Pues lo mismo con el inglés», sentencia.

Ella tiene la muestra en casa. Desde que su hijo era un bebé, introdujo el inglés en el catálogo de idiomas doméstico. El pequeño lo asumió con naturalidad. «Mis amigas alucinaban, y fueron ellas las que me animaron a dar clases». Tras mucho buscar, encontró en Barcelona un modelo de academia a la medida de sus ideas, y no dudó en importarlo. «Es algo totalmente nuevo», explica: una academia a la que pueden acudir niños a partir de un año de edad.

Una hora a la semana

La oferta de Kids and Us ha despertado mucho interés. Buena muestra de ello son los cien niños matriculados en el centro y el hecho de que algunos de ellos acudan a sus clases en O Grove desde Vilanova o Sanxenxo. Es solo una hora a la semana, explica Isabel Meis, a la que se suma «el trabajo que se hace en casa, con los cedés y los materiales que les damos para que trabajen durante la semana».