Tomate

Xurxo Melchor H

AROUSA

e hecho mi primera salsa de tomate propia. Mi madre estará orgullosa. Lleva tres lustros intentando que me anime a hacerla. Y estará más satisfecha cuando le cuente que lo he hecho con el libro de cocina que me regaló hace tanto tiempo y que jamás antes había utilizado. La vida tiene mucho tomate. Y la salsa es hacer lo que antes no podías hacer. O no querías. O simplemente no hacías. Para mi madre, que yo haya decidido cocinar es como ciencia ficción. Le parecerá más mentira que el guión de una película de marcianos de esos que matan y comen humanos. La salsa de la vida es siempre lo inesperado. Lo que no imaginas. En Colombia, un joven de 17 años fue asesinado a balazos mientras jugaba al fútbol en la calle. El Iguana le llamaban. Era un hincha loco del Cúcuta Deportivo. Se olía que le iban a dar plomo, así que dejó dicho que su última voluntad era que su cadáver fuese al estadio por última vez. Sus amigos le cumplieron el testamento. No se le lleva la contraria a los muertos. Pero la policía no les quería dejar entrar con el ataúd y el finado dentro. Lógico. En un despiste, pasaron con el cadaleito a hombros. El Cúcuta perdía. Y fue entrar y empató. Dicen que fue el Iguana desde el cielo. O desde el infierno, no están seguros. Si esto puede pasar, es un hecho que yo puedo hacer salsa de tomate y hasta cocinar como el Arguiñano. Desgraciadamente, también hace más probable que existan marcianos que maten y coman humanos. La realidad siempre supera a la ficción.