En el rugbi de rebote

Antonio Garrido Viñas
antonio garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

El balón oval no fue su primera opción, pero se rindieron a sus encantos

27 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Juan llegó al rugbi de rebote. Cayó eso sí, en un histórico, el Xabarín de Lugo. El cuadro lucense fue su primer equipo después de que decidiera abandonar el fútbol porque «no me gustaba su ambiente». Tenía entonces 21 años y encontró acomodo en un conjunto con el que al año siguiente se proclamó campeón gallego. El balón oval estaba dando sus primeros botes por los campos gallegos y aquella forma de entender el deporte dejó prendado a Juan.

Cortón, como varios ex jugadores más, fue una aparición para los precursores del rugbi en Vilagarcía. Aquí llegó en 1991 y pronto entabló contacto con los Martín, Fito y compañía para formar parte del equipo e incluso de la directiva, donde fue tesorero durante cuatro años. Vivió los momentos más duros, cuando el equipo no tenía donde jugar, ni siquiera prácticamente donde entrenar. El destierro a Ponte Arnelas o la manifestación especial ante el Concello forman parte de su historial. Se ejercitaban en campos de tierra y por eso tiene sana envidia de las condiciones de las que disfruta su hijo en el equipo infantil. «Quién me diera a mí un campo de hierba en aquellos tiempos», bromea. Ni en Lugo lo disfrutó porque allí se preparaban «en un prado donde pastaban las vacas».

Hubo también buenas rachas en Os Ingleses. Como cuando se proclamaron campeones de Liga en el 97 y llegaron a jugar la fase de ascenso contra el Gijón. Precisamente en esos partidos fue cuando se lesionó la espalda. Algo que al principio parecía poca cosa acabó en una operación de hernia discal y cuando se esfumó la anestesia se acabó el rugbi.

El regreso

Y si el padre enseña al hijo los secretos del rugbi, el vástago le devuelve la pelota con el fingerskate. Una afición a la que el progenitor se ha enganchado tanto que incluso diseña, prepara y vende por internet (www.spiraldecks.com) estas pequeñas tablas de madera. «Él es quien las prueba -dice Juan- y me cuenta qué tengo que hacer para mejorar el diseño. Me puse a hacerlas y ahora me llegan pedidos de toda España».

Tiene 43 años. Jugó al rugbi desde los 21 hasta que una lesión en la espalda lo retiró. Ahora regresó a los campos con el equipo de veteranos del Os Ingleses.

De 14 años de edad, tampoco el rugbi fue su primera opción. Antes de disfrutar con el balón oval probó con el yudo.

Poco a poco Juan se fue desligando del club. Hasta que hace tres o cuatro años su hijo Diego decidió que el yudo no le gustaba y, al igual que el padre, acabó en el rugbi de rebote. Y como su progenitor parece que le va cogiendo el aire. Hay una diferencia importante. Juan siempre actuó de pilier -salvo alguna incursión esporádica como talonador- y Diego parece encaminarse hacia el puesto de primer centro. «Empieza a comprender el rugbi», dice el padre que cree que el chaval comienza a disfrutar sobre el terreno de juego.