Médicos

Xurxo Melchor H

AROUSA

ay un día nacional contra la violencia en la sanidad. Lo crean o no, lo hay. Y se celebra hoy. Ya he dicho otras veces lo chorra que me parece ponerle días a las cosas. Y me parece alucinante que tenga que haber un día-protesta por esto. Pero es que resulta que es costumbre entre nuestros vecinos montar pollos en los hospitales y centros de salud varios. Cuesta creerlo. Pero es tan verdad como que a los profesores les pasa lo mismo y por eso les han nombrado autoridad. Para que agredirles salga caro. Incluso con cárcel. Tendrán que hacer lo mismo con todos los que trabajan en la sanidad. Todo el mundo puede llegar a perder el control en un momento de máxima tensión. Eso hace justificable llorar, patalear, gritar e indignarse mucho. Pero jamás agredir. Tenemos un grave problema de educación en este país. Y no porque el 75% de los menores de 35 años no sepan situar en un mapa Botsuana, como le pasó a Belén Esteban -heroína de lo paleto y el mal gusto-. La educación se nota más en la capacidad de respetar a los demás que en los conocimientos de geografía. Sin restarle importancia a esto también. Todo aquel que agrede verbal o físicamente a un médico, a un profesor, a un periodista, a un funcionario o al churrero de la esquina es, ante todo, un maleducado. No sé si habrán dedicado un día a protestar contra los maleducados. Tampoco creo que haga falta. Ni que vaya a servir de nada. Lamentablemente, el único lenguaje que entienden es el de la coerción. Es decir, penas de las gordas.