La regulación de la actividad de las collareiras ha sido, sin duda, una de las normativas que más trabajo le ha costado alumbrar al gobierno local de O Grove. Pese a contar con el apoyo de la oposición, la concejala Vitoria Canoura tuvo que sortear un obstáculo enorme: la tenaz oposición mostrada por las afectadas por esa normativa. De hecho, el documento fue aprobado en un tenso pleno. Al final de aquella sesión debería haberse colocado el punto final a la polémica de las collareiras, pero no ha sido así. La aprobación de la nueva Lei de Comercio ha vuelto a poner sobre el tapete esta cuestión.
La edila de AMeca, Ayda Filgueira, sacó el asunto a colación en el último pleno celebrado por la corporación. La concejala responsable de esta materia, Vitoria Canoura, recogió el guante de inmediato y ya ha solicitado a la Secretaría municipal la elaboración de un informe sobre aquellos puntos en los que la nueva ley y la ordenanza municipal pueden diferir.
«Hai varias cuestións que temos que ter en conta», señalaba ayer Canoura. En algunos aspectos, la nueva ley parece ser más laxa que la propia ordenanza municipal. «Pero, por outra banda, tamén hai cousas que se contradín con outras normativas». Para arrojar luz sobre toda esta cuestión y evitar inseguridades jurídicas futuras, Canoura ha pedido un informe que desmenuce cuáles son los cambios que hay que introducir en el reglamento municipal. «Estamos completamente dispostos a facer os cambios que fagan falta», argumenta la edila, quien señala que «non parece razonable que a nivel local lle pidamos á xente máis do que establece a lei».
Canoura explicó ayer que el proceso de adaptación de la ordenanza a la ley ya está en marcha. Y garantizó que las autorizaciones que se expenderán para que las collareiras puedan trabajar estarán ya adaptadas a la nueva normativa. Hay tiempo. El grueso de las collareiras saldrán a las calles a vender sus productos en Semana Santa, y eso aún deja un margen al Concello para dar los pasos necesarios para modificar el reglamento en aquellos puntos en los que sea necesario y para poner en marcha, de una vez por todas, la necesaria regulación de un sector tradicional de la península grovense.