oy he sentido miedo. Lo confieso. El telediario de las tres me ha inoculado una sensación de auténtico frío. De intranquilidad. De desasosiego. Un vacío casi total. No sabía que la información podía hacerme sentir eso. Vivo cada día rodeado de asesinatos, violaciones, ajustes de cuentas, accidentes de tráfico, peleas y veo de cerca la sangre y miseria que luego ustedes leen en los periódicos. A uno se le hace callo. Porque no es lo mismo leer cómo un hombre se ha matado en su furgoneta en la vía de O Salnés que ver su cuerpo triturado en la calzada y escuchar los gritos desesperados de su mujer al pie del cadáver. Creía que a estas alturas la actualidad había perdido su capacidad para impresionarme. Pero no. Cuando el locutor terminó de contar lo contentos que están el Gobierno, los sindicatos y hasta la oposición por el pacto que va a hacer que trabajemos hasta que muramos o que cobremos una miseria de pensión. Cuando ya visualicé el doloroso camino que nos resta hasta una vejez como las de hace cien años, sin Estado de Bienestar que nos cubra cuando nos flaquee el aliento y las piernas no nos sujeten. Entonces, llegó la estocada definitiva. En España ya hay 4.696.600 parados. El 20,3% de la población activa no tiene curro. Da miedo. Auténtico pavor visualizar el país en el que vamos a vivir. Sin trabajo. Sin pensiones. Sin futuro. El siguiente tijeretazo será en sanidad y en educación. Al tiempo. España se durmió acunada por los euritos de la UE y soñó con ser Francia. Ahora toca pesadilla. Somos Argentina.
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