Esos, que esperen

Luís Ventoso

AROUSA

Conviene saberlo. Ha arrancado en círculos madrileños una campañita con el siguiente argumento: el AVE gallego puede esperar. Algún periódico económico ya ha escrito editoriales contra el tren a Galicia. Y en medios políticos hay quienes pregonan que en tiempo de recortes no se puede «enterrar» dinero en un AVE de rentabilidad dudosa y para escasa población. Nada nuevo. Galicia puede esperar: son pocos, están allá en su esquina, y encima no protestan.

CEl primer ferrocarril gallego arrancó en 1873, Santiago-Carril, 25 años después de la primera línea española, Barcelona-Mataró. Si todo va bien (y no va a ir) el AVE Galicia-Madrid se estrenará en el 2015, 23 años después de la pionera Madrid-Sevilla. Es decir, el agravio que sufrió Galicia en el siglo XIX va a repetirse en el XXI. Lo que da fe del enorme peso de nuestra clase política y del pulso reivindicativo de nuestra sociedad.

¿Es rentable nuestro AVE? Si en España hubiese estadistas en lugar de mercaderes de votos, sí, pues el tren ayudaría a empujar a una Galicia trabada. A pesar de la enchenta de fondos europeos, no despegamos. La sangría demográfica y el paro acreditan un fracaso colectivo. Si el AVE se salva será porque el ministro de turno es de Lugo y ha tirado por su tierra. Triste que haya que recurrir a los afectos personales en lugar de a políticas cabales de reequilibrio del Estado. Pero para eso harían falta políticos de fondo, y aquí tenemos una veleta al viento (Zapatero) y un espectador que se limita a esperar en su butaca la caída de la fruta (Rajoy).