a crisis nos está dejando en cueros. En pelota picada. A unos más que a otros, todo hay que decirlo. Pero a los ayuntamientos sobre todo. Y a su deficiente forma de gestionarse. Durante cien años o más han sido el lugar en el que enchufar al primo bobo del amigo del concejal o al sobrino nieto del presidente de no sé qué asociación de vecinos de no sé dónde. Y así nos va. En todos los concellos sobran manos y faltan cocos. Y no de los que dan miedo. Faltan mentes capaces y con ganas de currar. Y falta, sobre todo, sentidiño. En Catoira hay un parque infantil en cada parroquia gracias a los planes E. Inútil inversión en un lugar en el que los pocos niños que hay juegan en las fincas de sus casas y de sus amigos. En cero coma dos esos parques serán matorrales de hierros oxidados y clavos amenazantes. En Catoira tienen parques, pero no hay cuartos para crear una policía local. En Vilagarcía es casi peor. Ha habido parné para chorradas como la compra y restauración de la casa del Doctor Carús, que no sirve para nada porque para nada se usa. Para eso ha habido la pasta que ha faltado para que los policías locales tengan uniformes nuevos. La cosa es tan cutre que los agentes están pagando de su propio bolsillo la indumentaria de trabajo. Y a otros servicios municipales, como el de Obras, les está pasando lo mismo. Y es casi peor eso a que te deban entre 3.000 y 6.000 euros en atrasos, que también pasa. Si yo fuera ellos, patrullaría la ciudad en pelota y me autodetendría por escándalo público. A ver si así.
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