El PP afirma que Marcelino Abuín miente y que no se están cambiando las tuberías de Castelao
AROUSA
Hace varias semanas, el portavoz y candidato del Partido Popular a la alcaldía de Vilagarcía, Tomás Fole, manifestó serias dudas acerca del sistema de canalizaciones que se estaba implantando en la calle Castelao a raíz de las obras de peatonalización en marcha. La tesis de los conservadores partía de que los trabajos acometidos por el Concello se centran exclusivamente en la faceta estética de la vía, obviando cuestiones fundamentales, como el cambio de las tuberías. El debate llegó al pleno de la corporación, en el que el responsable de Xestión do Territorio, Marcelino Abuín, negó las afirmaciones del PP. Ahora, Fole reitera su denuncia y acusa directamente al concejal socialista de mentir.
Una cuestión de votos
Los populares, que sostienen sus acusaciones sobre la comprobación en persona del desarrollo de los trabajos, recuerdan que Abuín Duro afirmó en el pleno que la renovación de las canalizaciones que el PP echaba en falta sí estaba incluida en el proyecto de reforma de la céntrica calle vilagarciana. Y que, por lo tanto, se estaba llevando a cabo. Esto, insiste Fole, constituye «unha mentira descarada» que, en su opinión, debe ser aclarada tajantemente por el gobierno local. «Queremos saber -apunta el líder de los conservadores- por que non se está a acometer esta mellora». La intervención meramente estética a la que, reitera el portavoz del PP, está siendo sometida la vía solo persigue «captar votos» sin solucionar las verdaderas necesidades de los ciudadanos.
El «escondite» navideño
Tomás Fole lamenta que las mentiras que atribuye al concejal socialista afecten no solo a la oposición, sino sobre todo «aos cidadáns, cando asegura ter aprobado unha partida a sabendas de que non era certo». Esta falsedad, añade el representante popular, trata de ocultarse ahora bajo una suerte de coartada navideña: «O bipartito tenta agochar a súa mentira aproveitando o seu compromiso de paralizar as obras durante a campaña de Nadal». Una decisión que, al margen de lo puramente comercial, no sería más que una excusa para «seguir botando formigón e non dicir nin mu das prometidas canalizacións».