La crisis del párking puede servir de catalizador para mejorar el funcionamiento del bipartito que gobierna el Concello de Vilagarcía? La respuesta a este interrogante la dará el tiempo, concretamente los seis meses que restan hasta la celebración de las elecciones municipales. Entretanto, esta es al menos la intención de socialistas y nacionalistas, que el miércoles por la noche se vieron las caras para tratar de planificar lo que resta de mandato, corrigiendo los errores que se han ido acumulando hasta ocultar, en demasiadas ocasiones, las gestiones positivas desarrolladas por la coalición durante los últimos tres años.
Dada la importancia de la entrevista, a ella acudió la alcaldesa, Dolores García, que por motivos de salud había tenido que cancelar varios compromisos apenas unas horas antes. La idea que emana del encuentro es la necesidad de que ambas formaciones profundicen en una mayor coordinación, la puesta en común de sus agendas y, sobre todo, el conocimiento mutuo de sus respectivas iniciativas para evitar la imagen de compartimentos estanco que tanto daño ha demostrado ser capaz de causar, en el gobierno de la Xunta, sin ir más lejos.
Esta dinámica debe ser independiente de la comisión de gobierno que cada martes reúne a los representantes del PSOE y el BNG en la Casa Consistorial. Para empezar, porque en ella no están presentes los diez concejales que suman ambos grupos. Pero también porque el objetivo es mucho más amplio que la mera gestión de los asuntos corrientes, para entrar de lleno en el terreno de la planificación y el consenso. Dos ámbitos que, como ha desvelado la polémica del párking de pago, cuyas gestiones desconocían la mayoría de los concejales socialistas y los tres ediles nacionalistas, no han sido precisamente las notas dominantes durante los últimos tiempos en Ravella. La idea es que todo ello se materialice en encuentros de periodicidad semanal, una costumbre que comenzó a funcionar tras el revés electoral de los pasados comicios autonómicos, pero pronto fue perdiendo fuelle.
La tercera pata del banco reside en la comunicación externa, aspecto que el bipartito ha descuidado hasta extremos temerarios y el punto de que proyectos esenciales apenas hayan cobrado trascendencia pública.