A pesar de las ordenanzas municipales, las deposiciones caninas se multiplican en proporción inversa a las desaparecidas sanciones para los dueños incívicos
31 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Allá por 1997, el BNG de Vilagarcía denunciaba «cierta permisividad municipal» ante los propietarios de los perros que no recogían las deposiciones de sus animales. Usaba en su escrito, incluso, un pasaje de la Enciclopedia de las supersticiones , de Costa y Roldán: «Cando una can deixa a súa tarxeta de visita en forma de excrementos fronte o portal dunha casa é sinal de que os seus inquilinos lles vai chegar un golpe de fortuna, e se calquera persona pisa sen querer unha caca de can tamén lle visitará a sorte». Por supuesto, los nacionalistas «discrepamos abertamente de dita afirmación e máis ben pensamos que estes feitos falan negativamente da vila ou cidade na que esto suceda», decían. Hacía un año que la alcaldía había promulgado un bando sobre perros en el que insistía a los propietarios de los animales para «impedir que estes depositen as súas dexeccións en beirarrúas, paseos, xardíns en en xeral, en calquera lugar dedicado ao paso de peóns».
El bando no tuvo mucho seguimiento, al menos a tenor de lo que el propio BNG de Vilagarcía afirmaba en mayo del 2006, cuando aseguraba: «Cada día nos atopamos coa estampa típica dos cans paseando ceibos polos parques e zonas verdes, defecando e orinando onde lle veña en gana. Non é lóxico que nos lugares por onde andan os nenos xogando tirándose polo chan, atopemos este tipo de residuos», apuntaban los nacionalistas.
¿Cambió algo la situación desde entonces? Evidentemente, en la política municipal sí, de ahí el silencio de quien entonces estaba en la oposición y ahora no, sobre este asunto. Los ciudadanos, sin embargo, sí alzaron su voz. Sucedió a finales del mes de abril del año pasado, cuando un grupo de usuarios del parque de A Xunqueira se concentraron en la zona de juegos infantiles. Y la casualidad desveló que el problema existe, aunque a veces la arena lo tape. Al poco de acabar la reunión, una prueba confirmó las sospechas. Lo relataba Serxio González en la edición de La Voz del día 30 de abril: «Minutos después de concluir la reunión -escribía el periodista- un can se introdujo en el recinto infantil. Tras olisquear por aquí y por allá se detuvo y defecó junto a los toboganes. No estaba solo. Finalizado el cotidiano alivio se escuchó un silbido. Su propietario llamó al can por su nombre y siguió paseando tan tranquilo. Por supuesto ni se molestó en recoger lo depositado por su, dicen, mejor amigo».
Dos requerimientos
Según los datos facilitados por Ravella, en lo que va de año se han tramitado dos expedientes contra sendos propietarios que no recogieron las deposiciones de sus canes. La mayoría de los requerimientos del Concello han sido por llevar al perro suelto por la vía pública. La propuesta de las sanciones varía entre los 30 y los 300 euros.
Lógicamente, Vilagarcía no es el único lugar de la comarca en el que los perros, o mejor dicho sus deposiciones, salen abiertamente a la luz pública. En Cambados, residentes de las calles Albariño y Os Olmos decidieron a principios de este año colocar carteles en las fachadas pidiendo a los propietarios de las mascotas, eso sí con un por favor, que recojan los excrementos de sus mascotas.
«Esto no es un wc canino», reflejaban los carteles en la calles cambadeses. Y lo cierto es que sí existen, aunque completamente abandonados, lo que se denominaban pomposamente como toilekan , unos espacios en los que incluso se podían recoger bolsas de plástico en las que depositar las deposiciones.
En la villa del Albariño, y en los seis primeros meses del año, seis propietarios habían sido multados por no cumplir con las ordenanzas. Dos de ellos porque los animales no llevaban el microchip y los otros cuatro por pasear a los canes sin bozal y por ensuciar las calles.
En O Grove, una encuesta sobre medio ambiente realizada en 2004 en los centros escolares de la localidad desvelaba que la principal preocupación de los alumnos y de sus padres era la aparición indiscriminada de los excrementos de los perros. Un resultado que sorprendió al entonces concelleiro de Medio Ambiente, Fernando Meis. «Pensamos que as fincas abandoadas ou as praias serían o peor», aseguraba el edil.
Sin perrera en O Grove
El actual concelleiro de Limpeza, Fredi Bea, explica que en O Grove no se han abierto abierto expedientes por este motivo. El edil confiesa que reciben bastantes quejas sobre la aparición de los excrementos pero apunta que desde el Concello se ha apostado por «unha política de concienciación». Bea, además, subraya que el hecho de que la localidad meca no disponga de perrera municipal complica en algunas ocasiones la labor de las fuerzas de seguridad porque, lógicamente, no tienen adónde llevar a los perros que aparecen abandonados.