No hay obra que se precie que no vaya acompañada de su correspondiente publicidad. Que se lo digan sino al alcalde de Vigo, que incluso saca pianos de cola a la vía pública para inaugurar una calle y anuncia todas las actuaciones municipales con enormes carteles que rezan: «Alcaldía», como si fuera el bolsillo de Abel Caballero el que las pagase.
En general, la propaganda de pico y pala no suele ser tan original como la del regidor de Vigo, lo que no quiere decir que no sea igual de llamativa. No hay más que ver los carteles con los que se anuncian las obras del Plan E, tan grandes y numerosos que hasta hay ciudadanos mal pensados que creen que quien se llevó la mejor partida de la crisis fue algún amigo del Gobierno socialista al que se le adjudicó la construcción de los carteles. Pero eso son las malas lenguas.
Todo esto viene a cuento por un misterio que intrigó en los últimos días a los vecinos de Carril y que por fin tiene su explicación. La semana pasada, los operarios colocaron en los jardines del muelle un bloque de cemento que parecía indicar que allí se iba a poner una placa, y se preguntaban quién sería el homenajeado, sobre todo teniendo en cuenta que no se había anunciado por parte del Concello que se fuese a hacer acto alguno en homenaje de vecinos ilustres. Lo de ilustres lo sospechaban los parroquianos porque no lejos de allí hay un monumento en honor de Secundino García Ramos, y ya todos hacían cábalas sobre quién podría compartir con él semejante honor, sin que se les ocurriese nombre alguno.
Pues bien, como ellos sospechaban, el cemento se puso en soporte de una placa, y esta misma semana fue colocada. ¿Para homenajear a quién? Pues al saneamiento de Carril y Vilaxoán, aunque no se lo crean. El texto reza así: «Mellora do seneamento de Carril e Vilaxoán. Concello de Vilagarcía. Cofinanciado pola UE a través do Fondo Europeo de Desarrollo Rexional».
Y ya hay comentarios para todos los gustos, claro. Los más sensatos dicen que debe ser que el Concello está obligado por la Unión Europea a anunciar la obra, aunque dudan de que una placa colocada en cemento sea la forma más adecuada de hacerlo. Otros, con más retranca, creen que es, en efecto, un homenaje en reconocimiento a una de las últimas obras públicas financiadas por la UE. Ya saben, lo que la crisis se llevó.