La Xunta corrige las contradicciones urbanísticas entre las normas y el Pepocha
AROUSA
La Xunta dio ayer el visto bueno a la aprobación definitiva de la modificación puntual número ocho de las normas subsidiarias del Concello de Cambados. La medida busca compatibilizar las mencionadas normas con el Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico Artístico (Pepocha). Al mismo tiempo, es el paso previo para permitir, por ejemplo, la urbanización de la antigua conservera que Alimentos Arosa tiene en la alameda de San Tomé.
La Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras explica que esta medida estaba destinada a eliminar las contradicciones existentes en el ámbito delimitado como conjunto histórico en las normas y en el plan de protección. El cambio, se fundamenta en razones de interés público, pues son discordantes dos documentos que regulan el mismo suelo. Con la aprobación de la Administración autonómica, la modificación pueda ya entrar en vigor.
Varias son las zonas que se verán afectadas por este cambio. El primero es el entorno de la antigua conservera de Alimentos Arosa, más concretamente, las calles Alameda y Narciso Pérez. Pero también otros edificios emblemáticos, como las antiguas viviendas sociales de San Francisco y su entorno o el inmueble de la Sociedad Cultural. La esquina entre las avenidas de Coruña y Vilagarcía, la del la Ribeira de Fefiñáns con la calle Celso Emilio Ferreiro y el margen oeste de la calle Albariño son otras de las zonas que sufrirán algún cambio tras esta modificación. También, el edificio del antiguo Banco Zaragozano, los inmuebles con frente a la avenida de Galicia y las antiguas viviendas sociales de San Tomé.
Zonas conflictivas
La mayoría de las zonas afectadas por este cambio tuvieron en su día problemas para realizar obras o edificar. Es el caso de la sociedad cultural, cuyos socios tenían un proyecto para rehabilitar el inmueble que pasaba por darle una planta más. Obra que tuvo que ser paralizada y desechada porque el edificio está protegido por el Pepocha y resultaba imposible realizar reformas estructurales.
Otro caso es el de las viviendas sociales de San Francisco. La anterior Consellería de Vivenda tenía un proyecto para reformar por completo este inmueble, que pasaba por darle una planta más y realizar cambios en las fachadas. Pero, de nuevo, la obra tuvo que modificarse para poder cumplir el plan especial de protección del conjunto histórico y los trabajos cometidos en esos inmuebles fueron mucho más modestos.
Desde el Concello insisten en que este cambio es el paso previo para que en estos entornos se puedan realizar obras que hasta ahora no estaban permitidas, como la urbanización de Alimentos Arosa. Por eso llama la atención que este cambio se haya llevado adelante ahora, después de que algunos de estos inmuebles hayan tenido que desechar proyectos de rehabilitación. Además, todo este proceso no se ha demorado más de tres meses y las incompatibilidades entre las normas subsidiarias y el plan de protección existen desde hace más de diez años.