Padre e hijo son unos profesionales en el mundo de los fuegos de lucería. Su empresa se encarga de realizar el Combate Naval en Vilagarcía desde 1992
29 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Yolanda Calvo La historia de Pirotecnia Penide se remonta a 1920, año en el que Arturo Penide Mato funda la empresa familiar en Ponte Ulla, Vedra (A Coruña). En ese momento tan solo había dos obreros en el negocio, pero fueron suficientes para que saliera delante y comenzara a forjarse el prestigio del que goza hoy en día. Años más tarde Arturo Penide Gálvez, hijo del fundador, se inició en la empresa. Para ello tuvo que sacrificarse y abandonar anticipadamente sus estudios. «Había que vivir y salir para adelante» reconoce él mismo. Posteriormente su padre falleció y él tomó las riendas del negocio.
En ese momento introdujo cambios en la empresa, con la contratación de más personal y la renovación y ampliación de las instalaciones. En el año 1989 la empresa pasó a ser la sociedad limitada que es actualmente, de la que Celia Aller Calvelo, mujer de Arturo Penide Gálvez, es la administradora. Hace diez años entró en la empresa una nueva generación, la de Arturo Penide Aller. El hijo reconoce que por suerte su padre «me dio más estudios de los que él pudo tener y fue después cuando decidí dedicarme a esto». La principal diferencia entre ambos es que él hijo sí pudo decidir lo que quería hacer. El estudió para ser aparejador y cree que eso le ayudó a la hora de llevar a cabo su principal función en la empresa, el diseño de los espectáculos, «lo que llamamos los castillos de fuego».
Su padre, Arturo Penide Gálvez, reconoce que «ya no me imagino haciendo otra cosa». Aunque ya está jubilado sigue yendo a la empresa, ya que como él mismo explica «me quieren por allí». Para su hijo, el motivo principal de que aún vaya a la fábrica es porque «le gusta mucho mandar». Bromas aparte también reconoce que su padre es el que más sabe del negocio y es bueno que esté por allí por si surge alguna duda.
Responsables del Combate
Esta familia es la encargada de hacer brillar el cielo de muchas localidades gallegas, entre ellos el de Vilagarcía la noche del Combate Naval. Comenzaron a encargarse del espectáculo en 1992 y aunque ese año no tuvieron una buena inauguración, debido a que no pudieron celebrarlo por la gran cantidad de lluvia que caía aquella noche, volvieron al año siguiente.
Desde entonces hasta ahora siempre se han encargado de los fuegos de lucería en esta localidad, en uno de los espectáculos que más atrae a vecinos y turistas.
Arturo Penide Aller explica la importancia del sitio a la hora de realizar el diseño de los fuegos y poder elegir unas combinaciones u otras. Para él «es imprescindible ver el lugar donde se va a trabajar, no es igual en un monte que hay que hacer que cuelguen poco para evitar incendios, que en el mar». En cuanto a Vilagarcía indica que «se puede hacer casi de todo, es un sitio ideal para esto». Para él lo mejor de su trabajo es «disparar los fuegos y que la gente te aplauda, eso es lo que más me llena».
En esta edición del Combate Naval tanto al hijo como al padre les ha quedado la espina «de que no se pudiera apreciar por todo el mundo». El problema, según explica Arturo Penide Gálvez, fue que la gente que estaba en la playa de A Concha no lo vio bien porque el viento hizo que todo el humo fuera para allí. «Lo sentí muchísimo porque se privó mucha gente del espectáculo que se estaba realizando».
Ahora ha llegado otra nueva generación de Penides. El hijo de Arturo Penide Aller se llama Xandre y aunque aún tiene seis años ya está muy familiarizado con este tipo de eventos. El primer gran espectáculo lo vio en Sanxenxo cuando tenía seis meses. El padre del pequeño indica bromeando que prefiere «que se dedique a otra cosa, que sea aparejador». Aunque en realidad cree que lo mejor es que, como en su caso, «sea él quien se encargue de elegir lo que quiera».