Vinos y tapas

AROUSA

Las nuevas tecnologías mejoraron muchos aspectos de nuestras vidas, qué duda cabe. Por ejemplo, esta página que usted lee ahora y que yo envié ayer a la central de La Voz de Galicia, llegó en menos de un minuto al polígono de Sabón, cuando no hace ni tres décadas que las noticias se escribían a máquina y los textos y fotografías se enviaban en autobús. Esas nuevas tecnologías son las que nos permiten conocer en tiempo real que los trabajadores encerrados en una mina de Chile, afortunadamente en buen estado y con posibilidades de ser rescatados, han pedido al exterior material para pasar el tiempo haciendo labores. Ahora, gracias al Facebook, localizamos al momento a ese compañero de colegio del que no sabíamos nada desde hace veinte años, y nos escribimos e intercambiamos imágenes con una comunidad de amigos virtuales que se extiende por todo el mundo. Y todo eso es perfecto. Pero yo, a la hora de comunicarme con mis amigos, sigo prefiriendo el bar, con un buen vino y una sabrosa tapa delante. Procuraré hacerlo ahora en la Feira das Tapas de Vilagarcía. Hablo de los amigos de verdad, de esos con los que no perdí el contacto en los últimos veinte años.