Impulsan una comisión vecinal para electrificar el cementerio de A Illa

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

Hay tradiciones que son intocables. En A Illa, una de esas costumbres que están bien ancladas en el corazón de los vecinos es la de alumbrar a los muertos cuando llega el día de Difuntos. En las partes más antiguas del cementerio, ese ritual obligaba a que, cada primero de noviembre, la Compañía de Electrificación extendiese una manguera de corriente de la que se nutrían las bombillas de los nichos. Pero este año, apelando a la normativa, la empresa ha advertido de que no podrá seguir con esa rudimentaria práctica. Y, antes de dejar a sus muertos a oscuras, en A Illa se han puesto a trabajar.

Quienes tienen a sus familiares en las dos partes más antiguas del camposanto han comenzado a moverse para solucionar este imprevisto. Recurrieron al Concello y recurrieron también a los integrantes de la comisión que años atrás gestionó la construcción del magnífico cementerio nuevo: un conjunto de avenidas de piedra en las que todos los servicios están ya canalizados y donde no habrá problema para seguir dándole luz a las ánimas. Siguiendo los pasos de aquel colectivo, en A Illa se está fraguando una nueva comisión que se encargará de solucionar, antes de nada, el problema de la electricidad, pero que podría acabar convertida en un órgano para la gestión de todos los asuntos que afectan al cementerio.

Las reuniones en las que se ha gestado esta futura comisión tuvieron una afluencia masiva, lo que da idea de la importancia que este asunto tiene para los vecinos de A Illa. Mientras el nuevo colectivo no acaba de arrancar, un grupo de vecinos ha querido adelantar trabajo y ha solicitado ya algunos presupuestos para saber cuánto costaría la electrificación del cementerio, a fin de que en noviembre quien quiera pueda alumbrar a sus muertos. En esos encuentros se han presentado los tres presupuestos recabados hasta el momento: van desde los 108.000 a los 141.000 euros.

Esos datos han ido pasando de boca en boca, y esa transmisión defectuosa ha generado cierta confusión entre los vecinos, que están a la espera de que se empiecen a mover fichas en firme. Ayer, en el camposanto isleño, el asunto era motivo de comentario entre las mujeres que habían acudido al recinto.

A favor y en contra

Unas se mostraban a favor de «pagar o que haxa que pagar» para lograr que las instalaciones tengan los mejores servicios. «A verdade é que cando poñen os cables andan polo medio dos pés e é un perigo. Pódelle dar un chispazo a alguén», comentaba una vecina. Sus compañeras de tertulia apuntaban, sin embargo, a los problemas con los que se va a encontrar la nueva comisión. «O malo é que aquí os nichos son de moitas familias, e hai que poñerse todos de acordo», aseguraba una de ellas, quien afirmaba que en su casa «temos que mirar a ver que nos parece. Pero, en principio, todo o que sexa bo, ben feito está». También hay quien está en el otro extremo de la balanza; quien prefiere volver a alumbrar con velas a sus difuntos antes de hacer un desembolso.