Diego Rosa lleva tan solo dos años trabajando como vendedor de libros para Maxilibros, una empresa vilagarciana que distribuye ejemplares a precio de almacén. En invierno se vuelcan en la venta a colegios y guarderías, pero en verano montan stands de libros en las fiestas.
-¿Qué tienen que hacer para instalarse en las ferias?
-Normalmente acudimos diez días antes al reparto de stands, y una vez tengamos nuestro sitio, pagamos por el espacio en metros que ocupemos.
-¿Atrae esta forma de venta de libros a la gente?
-Sí. Los precios son más baratos, los mismos que en almacén. Compramos directamente a las editoriales, y a la gente le llaman mucho los precios bajos que tenemos. Por ejemplo, tenemos libros que cuestan 23 euros a 7 euros, y eso llama mucho la atención.
-¿Qué es lo que más se vende?
-La novela histórica y los libros infantiles. También la mitología y las adivinanzas, que están siendo una sorpresa. No esperaba vender tanto.
-¿No perjudica a la venta que la gente esté de fiesta y no quiera cargar con los libros?
-En principio no. Yo intento abrir durante el día porque se vende más. Pero si alguien compra de noche también se lo podemos guardar después de pagarlo y luego vienen a buscarlo. Procuramos tener ese tipo de confianza con la gente y hacernos habituales en un sitio, por eso siempre repetimos en las fiestas a las que vamos.