Vilagarcía fue ayer, si cabe, más internacional. Por primera vez, el municipio participó en la Fiesta de la Música, una idea francesa que cada 21 de junio, coincidiendo con el solsticio de verano, saca a la calle a intérpretes de los cinco continentes. En la capital arousana esta iniciativa fue posible gracias al trabajo de algunos componentes de Airiños, con Marosa Abalo y Elena Suárez a la cabeza, y también de la parroquia Nosa Señora da Xunqueira, que dirige Manuel Cachaldora .
Desde las siete de la tarde, y compitiendo duramente con el fútbol, las agrupaciones musicales participantes fueron tomando las calles del centro de la ciudad. Comenzó el grupo moderno de la escuela de música municipal de Vilagarcía en la explanada del auditorio. Sus componentes fueron los encargados de abrir el fuego para que después les siguieran el grupo de percusión de la escuela, la orquesta del conservatorio, el grupo folclórico Nosa Señora da Xunqueira, el grupo de baile Embruxo con las gaitas de Alecrín, la asociación O Castro, la orquesta de Pulso e Púa, el coro San Cibrán, la coral Santa Eulalia-Nosa Señora da Xunqueira y la escuela de música Juan Carlos Porto.
Y si ayer fue la calle la que ofreció buena música, anteayer fue el auditorio el escenario de un concierto benéfico para recaudar fondos para el comedor social de Cáritas. Participaron los grupos corales Brisas de Guillán, Polifónica de Sobradelo y Liceo Marítimo Rianxeiro, la banda de música de Rianxo y la solista Esperanza Mara Filgueira.