Se desgañitaron en los 90 para denunciar los excesos del narcotráfico. Las más emblemáticas y activas desaparecieron; otras siguen, pero su trabajo es más callado
20 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Impotentes viendo cómo sus hijos quemaban la vida a pinchazos, las madres aprendieron la catarsis del teatro. Por eso quisieron franquear los muros de entrada de los suntuosos pazos de los narcos, montaron el espectáculo delante de los juzgados cada vez que alguno iba a declarar o se desgañitaron con pancartas en las que vomitaban toda su rabia cuando llegaba un alijo de cocaína. Fue a principios de los noventa cuando, siguiendo el ejemplo de Érguete y de Carmen Avendaño en Vigo, comenzaron a brotar con rabia las asociaciones de madres contra la droga en la comarca. En realidad a sus hijos los mataba la heroína, mientras que lo que enriquecía a un puñado de vecinos sin escrúpulos era el tráfico de hachís y de cocaína. Pero eso lo supieron después. En los ochenta no había tanta información.
En la comarca el movimiento giró en torno a tres Cármenes. Carmen Avendaño, la fundadora de Érguete, que dio pie al nacimiento en O Grove de Érguete-O Grove, creada en 1988 por Ventura Fernández pero que tuvo como cabeza visible durante dos decenios a Viki Fernández y Carmen Cacabelos. Y por último, en Cambados, Mari Carmen Durán, fundadora de Desperta. La asociación grovense se centró más en la labor terapéutica, mientras que la cambadesa incidió, sobre todo, en la prevención y la educación. Con todo, estas dos asociaciones, junto con muchas otras que se crearon después en la comarca y en toda Galicia, dieron respuesta a un vacío que había a finales de los ochenta: por una parte, denunciar los tejemanejes de los narcotraficantes, y por otra, conseguir que se prestase atención a sus hijos. Y lo lograron. Los delincuentes dejaron de ser los toxicómanos y pasaron a serlo los narcotraficantes, y a quienes ya no podían dejar de galopar sobre los lomos de la heroína se les empezó a considerar como enfermos, lo que obligó a poner en marcha una red sanitaria para atenderlos.
Garzón y el pazo de Baión
Hubo un momento crucial para que la lucha de las madres empezara a surtir efecto, y fue la llegada de Garzón a la Audiencia Nacional. El magistrado les abrió las puertas y las escuchó. Por eso no es verdad que la operación Nécora surgiera solo de las declaraciones de un arrepentido; las quejas y las denuncias de las madres antidroga despertaron conciencia en Madrid, donde ya se empezaba a pensar que algo había que hacer desde el punto de vista judicial para atajar el fenómeno del narcotráfico. El despliegue policial que sentó por primera vez en el banquillo a un buen número de antiguos contrabandistas reconvertidos en narcotraficantes tuvo lugar en junio de 1990, hace ahora dos décadas. Y cuatro años después fue la toma del pazo de Baión por parte de las madres. Un golpe efectista imprescindible para entender el complicado proceso emprendido luego para desmantelar a Oubiña de su patrimonio, con la antigua granja de Fontán elevada a símbolo de la lucha contra el narcotráfico.
Desperta y Érguete-O Grove no fueron las únicas asociaciones creadas en la comarca. Más parte apareció la Plataforma Galega contra o Narcotráfico -luego reconvertida en fundación-, que nació con el objetivo de integrar a todos los colectivos preocupados por esa lacra y hacer un frente común, no solo social sino también de presión política y judicial. Y en la plaza de O Castro, bajo el germen de una asociación vecinal, se fundó Albatros, que se bajó a la arena de la calle para conseguir la rehabilitación de los jóvenes que parecían más perdidos.
Curiosamente, la asociación Albatros y la Fundación Galega contra o Narcotráfico son las únicas que siguen funcionando. Desperta abandonó sus actividades hace una década, poco después de dejar la presidencia Mari Carmen Durán. Érguete-O Grove resistió mucho más, pero hace también unos meses que dio por finalizadas sus actividades. Por una parte fue difícil encontrar relevo para sustituir a las históricas en la directiva, pero el principal motivo del ocaso -que no fracaso- de estas entidades lo resumió muy bien en su día Mari Carmen Durán: «O relevo o colleron os políticos, a sanidade e as escolas, como debía ser». Pero la fundadora de Desperta también añadió: «Pero se puntualmente hai que saír de novo á rúa, pois saímos e xa está».