Dice Zapatero que España va a tener la mayor red de trenes de alta velocidad del mundo mundial. Y seguro que es verdad. Iremos de Santiago a Madrid en un plis y de A Coruña a Vigo en un cuarto de plis. Y eso está bien. Sin embargo, desde el principio, los AVE han supuesto la supresión de muchas líneas ferroviarias de cercanías. Y ahora con la crisis económica, más. No hay dinero para las dos cosas y en este país los que mandan han optado por un modelo que hace que el tren compita con el avión pero no con el automóvil. Que sirva para medias y largas distancias pero no para las cortas. Para mí, es un modelo equivocado. Porque la mayoría de los desplazamientos que hacemos son de cercanías y el ferrocarril podría evitarnos coger el coche si funcionase como debería. En Europa, han optado por menos alta velocidad y más cercanías. Y por menos trenes mega modernos pero que sigan dando un servicio público que es necesario. Vital. Aquí, en veinte años hemos renovado tres veces las flotillas de máquinas y vagones. Y, claro, ahora no hay pasta para que esos ferrocarriles tan buenos y bonitos hagan lo que se supone que deben hacer, que es permitir que un señor de Catoira o de Pontecesures pueda usar el tren para ir a trabajar o de compras.