Festa rachada pagada por la Xunta para más de 30.000 mayores

C. Paradela O CARBALLIÑO/LA VOZ.

AROUSA

Feijoo volvió a estar presente en la Xuntanza, a la que acudió el año pasado en su primera visita institucional a la villa ourensana

13 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Desde primeras horas de la mañana, las calles de O Carballiño, y sobre todo el parque municipal, se llenaron de público que hizo frente al fresco de la jornada para participar en la XXXII Xuntanza de Maiores que organiza la Consellería de Traballo e Benestar. Las críticas recibidas en los últimos años por este acto, sufragado con fondos de la Xunta y al que han sacado rédito político presidentes, vicepresidentes y conselleiros, no impidió que treinta mil personas procedentes de toda Galicia, de Castilla y León, de Asturias y también de Portugal asistieran a la celebración y disfrutasen del pulpo á feira y de la música, que en esta ocasión estuvo en manos de una sola orquesta por la política de austeridad.

No importó. Las voces de los protagonistas de la convocatoria compitieron con la banda sonora de los puestos ambulantes, pese a que eran un 45% menos que en ediciones anteriores debido a la coincidencia del acto en O Carballiño con otras propuestas festivas, y también, claro está, por la situación financiera actual. El número de bares habilitados en el parque fue similar al del año pasado, mientras que las pulpeiras incrementaron su presencia, superando la treintena.

A buena fe que lo hicieron en vista del lleno que registraron muchos de los establecimientos hosteleros del casco urbano ante la afluencia de visitantes, que se decantaron por la comodidad de las mesas y las sillas a cubierto frente a la oferta del parque, aún muy húmedo, según explicaban los mayores, después de las lluvia de los últimos días.

Alrededor de la una de la tarde llegó, con atuendo informal y muy relajado, Alberto Núñez Feijoo, que repitió así la primera visita institucional que hizo como presidente de la Xunta a O Carballiño el pasado año. No pudo participar en el acto oficial de entrega de platos conmemorativos a los centros sociales que participan en la Xuntanza. Su presencia a las siete de la tarde en la capital de España para asistir al acto conmemorativo con motivo del vigésimo quinto aniversario de la firma del Tratado de Adhesión de España a las Comunidades Europeas, presidido por el Rey en el Palacio Real, le impidió pasar más tiempo en O Carballiño.

Fotos y piropos

Tampoco importó. El tiempo que estuvo le sirvió a Feijoo para darse un baño de multitudes, haciéndose fotos cada pocos pasos, recibiendo piropos y también algún que otro reproche por la falta de trabajo que hay en Galicia. El presidente de la Xunta se llevó hasta un obsequio: el libro 101 recetas de pulpo , de tres cocineros carballiñeses, que le regaló el portavoz del PP de la localidad, y pudo felicitar por su iniciativa a uno de los chefs cuando se lo encontró en el recorrido. Eso sí, no tuvo tiempo ni de comer, ni de bailar, como solía hacer Anxo Quintana cuando, como vicepresidente de la Xunta en el bipartito, asistía a una cita a la que incluso cambió de nombre.