La calle del olvido

AROUSA

12 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Vivo en la calle del olvido. Y no me estoy poniendo en plan metafísico existencial. Esta vez no. Mi domicilio actual está en la calle sin nombre. No sé si en Vilagarcía hay más, pero podría ser. La cosa ya nació mal desde el principio, porque el Concello bautizó a la calle como Ramón López Piñeiro cuando el homenajeado en cuestión se llamaba Ramón Piñeiro López. Meses después se dieron cuenta del tremendo error y lo corrigieron. Pero solo en los callejeros oficiales, porque ni antes ni ahora ha lucido una sola placa identificativa. Así que vivo en una calle sin nombre a la que yo he bautizado como la calle del olvido. Un poco por la canción de Los Secretos y un mucho en homenaje al tremendo despiste que han tenido en Ravella al no poner ni un solo distintivo que indique que terreno pisas. La gente le llama de mil maneras. La calle del asilo, porque en ella está la residencia de ancianos. La de A Escardia, porque es el barrio al que pertenece y en ella está el colegio del mismo nombre. O la de los descampados, porque hay muchos solares vacíos por las ambiciones de constructores y propietarios que quedaron cegados por la luz falsa y efímera del bum urbanístico. Pero el mejor es la calle del olvido. Eso debería poner en la placa que no existe. Por olvido.