Hasta el último instante no se decidió el partido que enfrentaba a dos de los grandes favoritos para conseguir el ascenso y en el que el Arranz Burgos aguantó el empuje del Obenasa Navarra durante muchos minutos. De hecho, un inquietante 56-61 a favor del Obenasa estuvo en el electrónico durante un par de minutos ya en el tramo final del partido. Ahí, quizás, le faltó a las burgalesas un poco de calma para gestionar mejor las oportunidades que tuvieron para acercarse más.
El partido comenzó con el Obenasa Navarra a todo tren. Un 6-0 de salida obligó a César Rupérez a pedir un tiempo muerto cuando aún no se habían jugado dos minutos. Fue mano de santo para cortar la racha pamplonica y para activar a sus jugadoras.
El partido se igualó y se puso de cara para el Arranz en el segundo cuarto, donde llegó a mandar por siete puntos. Pero tras el descanso, el Obenasa Navarra reaccionó y en los momentos decisivos del partido mostró más recursos que su rival para adjudicarse la victoria.