Discriminación

AROUSA

Me repugna cualquier forma de discriminación. Me da asco cualquier forma de violencia. Y eso es la discriminación. Violencia. Y una de las peores formas de ejercerla, porque se traviste para intentar pasar desapercibida. En algunos pueblos de la periferia de Bruselas los constructores no venden pisos a los francófonos para evitar que la población de habla francesa siga aumentando en esos municipios flamencos. Y lo hacen con la complicidad y la connivencia de los alcaldes y ayuntamientos. Saltándose a la flamenca los más elementales derechos de los ciudadanos. Discriminándolos por la lengua que hablan. ¿Qué será lo siguiente? ¿Barrios en los que no puedan vivir negros, musulmanes u orientales hablen el idioma que hablen? Aquí en Galicia aún no hemos llegado tan lejos, pero el uso partidista y discriminatorio que hacen los partidos políticos de los instituciones es también una forma de violencia. Contra la ciudadanía, contra las arcas públicas y contra el sentido común. ¿Por qué el parque de bomberos está en Ribadumia? ¿Por qué en Cambados hay cuatro juzgados y en Vilagarcía solo tres si en la capital arousana las salas tienen más trabajo? Pues porque Vilagarcía la gobiernan PSOE y BNG y no el PP. Eso también es discriminación.