La red nacional de Paradores afronta desde este mes y hasta final de año una apuesta conjunta basada en la gastronomía y el turismo culinario. Se trata de una iniciativa en la que toman partido los 93 paradores españoles. En la jornada de ayer, de forma simultánea, se han podido saborear los manjares de cada uno de los rincones nacionales por medio de la degustación de lo que se ha denominado Arte breve de cocina. El objetivo es el de condensar los mejores productos de las mejores despensas a los mejores precios. Todos los menús que se presentan oscilan entre los 27 y los 29,50 euros, siendo el de Cambados de 28.
El recorrido por las excelencias cambadesas del parador se puede resumir en tres entrantes, un pescado, una carne y postre. Para los paladares más exigentes hay que describir los mejillones a la brasa con chicharrones prensados y cebollino, que sirvieron de primera toma de contacto en la degustación pública celebrada ayer. Acto seguido, los comensales se centraron en las luritas en salsa de ajos tostados y en la brocheta de pulpo encebollado. Para entonces se había abierto ya el apetito y se aplaudió la llegada de la cazuela de bacalao con verduras de huerta y repollo. Quedaba por probar el gallo de corral con cebollas tiernas y romero de campo, que guardaba un ligero toque a curry. Desveló Mark Wernink, el jefe de cocina, que «fue una receta que le copié a mi madre» y a juzgar por el sabor, ya se comía bien de aquella. Todo esto, regado, obviamente, por el vino jacobeo Rosalía de Castro.
Los paradores se han ido renovando con el paso de los años. Los edificios que los acogen han adquirido más solera pero el perfil de los visitantes ha cambiado notablemente. «Hubo un tiempo en el que solo se hospedaban algunas personas, hoy en día es todo muy diferente y hay que desterrar esa imagen que puedan tener los paradores de elitismo negativo», advierte Javier Rodríguez, el director del de Cambados. A juzgar por el ambiente que se respiraba ayer en la degustación, con Antonio Bono, el jefe de sala, y muchos de los nombres propios de Cambados, el parador se ha modernizado, y para bien.