El Concello de Vilagarcía tiene una zona de aparcamiento reservado para concejales de la corporación que acaba de ampliar para disgusto de muchos vilagarcianitos de a pie que a diario se las ven y se las desean para poder aparcar. Es un despropósito. En primer lugar, porque a veinte metros existe un párking subterráneo público. ¿Por qué Ravella no llegó en su día a un acuerdo con la empresa que gestiona el aparcamiento para reservarse diez plazas de garaje? Porque si algo caracteriza a este nuestro ayuntamiento es la falta de organización. De previsión. Esto es lo mínimo que se les puede exigir, que organicen los bienes públicos y que no permitan, como está sucediendo, que el párking de Xoán XXIII ya no sea público sino semiprivado porque abre y cierra cuando se le antoja. Pero hay otros debates. Como el de los privilegios de los que nos gobiernan. ¿Por qué un concejal tiene que tener aparcamiento reservado? ¿Lo tiene usted? Yo no. Unos y otros pagamos por nuestras plazas de garaje, los que las tenemos, y al resto, a los menos afortunados, les hierve la sangre cada día dando vueltas y más vueltas en busca del aparcamiento perdido. No es justo. Nuestros políticos deben de dejar de gobernar como si de gordos y avaros señores feudales se tratase.