Señal insuficiente

AROUSA

Desde el apagón analógico en la comarca, en mi casa es imposible ver los canales públicos estatales. Ni la 1, ni la 2, ni el Clan TV, ni el Canal 24 horas. Cuando pinchas sus números en el mando, la pantalla se va a negro y emite un único mensaje: señal insuficiente. Mosquea. En primer lugar, porque uno, ingenuo aún, supone que es mucho más lógico que fallen los canales privados y no los que pagamos todos. Pero no. Este país ya no solo es incapaz de crear empleo para los 4.130.000 parados que tenemos desde hoy, sino que ya ni la tele se puede ver. En mi ofuscación, me dio por zapear tumbado en el sofá. No tenía nada que hacer y estaba solo y aburrido. Y en eso aterricé en el canal en el que echan el programa de la chica que pasa 21 días haciendo cosas. Esta vez estuvo las tres semanas con enfermos dependientes y sus familias. Me sentí estúpido por creer que tengo problemas viendo a un niño de 12 años en silla de ruedas porque sufre una extraña enfermedad genética heredada de su madre. O a una mujer con alzhéimer y a su marido que ha logrado sobreponerse al mazazo. Me sentí igual que los canales estatales. Una señal insuficiente incapaz de darse cuenta de que es un afortunado solo por poder caminar hasta la cama y acordarse de sus sueños.