Solo el nombre aterra. Ciclogénesis explosiva. Acongoja, dicho así en plan fino. Evoca a apocalipsis, a fin del mundo, a chico cumple algún deseo ahora que aún puedes. Suena mal. Y sus sinónimos no le van a la zaga. A este fenómeno atmosférico que hoy nos afectará también le llaman bomba meteorológica o tormenta perfecta. Miedito. En definitiva, esto significa que se dan todas las circunstancias necesarias para que se forme un ciclón muy rápido y muy fuerte. Lluvias a gogó y viento furibundo, para entendernos. El aviso está dado. Todo el mundo está pendiente de la catástrofe. Hasta la alcaldesa de Vilagarcía, Dolores García, se ha reunido con todos los grupos de emergencia, incluida la proscrita Protección Civil, para preparar la batalla contra el ciclón. Inusitada imagen. Nunca vista hasta la fecha. Y aquí y ahora yo me atrevo a decirles que estén tranquilos. Tomen todas las precauciones necesarias, por favor, pero estén seguros de que no va a pasar nada. Porque basta que la Administración tome medidas para que luego no pase nada. Otra cosa sería si no hubiesen avisado. Si no hubiesen tomado medidas. Si no se hubiesen reunido. Si no le hubiesen puesto nombre al temporal. En ese caso, volarían tejados y se inundarían casas y garajes, pero sin tanto bombo.