La victoria el domingo por 2-0 ante un desconocido Ribadumia mete de nuevo al Arousa en el extenso grupo de candidatos al ascenso, pero el juego arlequinado sigue lejos de convencer
23 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Arousa y Ribadumia respondieron el domingo a la expectación generada por su primer enfrentamiento liguero en A Lomba con un decepcionante partido. El 2-0 final daba los tres puntos al menos malo de la tarde, el equipo de Ricardo Fernández, que a estas alturas de la temporada y a falta de fútbol tiene que seguir conformándose con alegrarse por las victorias que puedan ir cayendo en el zurrón.
Le está costando más de lo previsto al Arousa adquirir una línea de juego en esta temporada de transición. Aún con la excusa de no contar con su hombre más técnico, Adrián Camiño, ausente el domingo por acumulación de amonestaciones, el conjunto arlequinado cuenta aparentemente con suficientes mimbres para convencer, y no solo ganar a un rival sobre el papel inferior como es el Ribadumia.
Lejos de ello, los pupilos de Carducho le metieron el susto en el cuerpo a su anfitrión en los doce primeros minutos de juego, en los que parecía que el derbi se dirimía en A Senra y no en campo vilagarciano. Un robo de balón de Berto a Cobas a la altura del punto de penalti y un pase del extremo visitante a su compañero Julio con intervención prodigiosa de Kiko pudieron haber cambiado el sino del partido en sus primeros compases.
Por suerte para el Arousa el ímpetu del Ribadumia se apagó pronto. Como si de una gaseosa recién destapada se tratara, el conjunto de Carducho perdió pronto fuelle, y el Arousa solo tuvo que empantanar el juego con un efectivo doble pivote defensivo con Santos y Fon esperando a su ocasión.
Esta llegó pronto en forma de asistencia de Vixo con pase de la muerte a Nelo para subir el 1-0 en el minuto 35. La pobre zaga ribadumiense, que ofreció un duelo de despropósitos con la defensa arousista, le regaló el 2-0 a los de Ricardo, con un penalti infantil de Arias sobre Fon, poco después de que Kiko desbaratase un disparo a bocajarro de Berto cuando armaba la pierna en el interior del área.
El 2-0 bien podría haberle servido al cuadro vilagarciano para jugar con más frescura y claridad. Pero el Arousa no fue capaz el domingo de jugar a nada. Ni con el el 4-2-3-1 de la primera parte, ni con un centrocampista más en la segunda, tras dejar Ricardo a Santos como único hombre de contención por delante de la zaga.
En sentido estricto resulta difícil hablar de partido de fútbol cuando se repasa el derbi entre Arousa y Ribadumia. Mas bien habría que referirse a hora y media de pelea sin brújula en el centro del campo, con contadas subidas de adrenalina en forma de jugadas aisladas dignas de tal nombre.
Al Arousa le bastó para alcanzar los 38 puntos y situarse a 7 del segundo clasificado, y 8 del líder. Una diferencia asequible cuando todavía restan 39 puntos por disputar. El problema es que el conjunto de Ricardo sigue sin despejar dudas, y aunque la Preferente Sur está igualadísima, parece difícil que pueda aspirar a una de las dos plazas de ascenso si no eleva un peldaño su nivel de juego cuando son once los equipos que optan hoy a la Tercera.
Carducho, tocado
El entrenador del Ribadumia consideraba ayer al Arousa «merecedor» de la victoria, porque «marcou dous goles e soubo controlar o partido despois».
Carducho quedó visiblemente tocado por la imagen desconocida de su equipo. «Experimentei sensacións de xogo malas. Iamos á Lomba con optimismo, pola nosa traxectoria fóra da casa, pero ofrecemos unha imaxe bastante negativa». El técnico confía en que lo del domingo «fose un accidente».