La finca de Carús toma su nombre de la familia a la que perteneció Roque Carús Falcón, un eminente científico vilagarciano que murió, precisamente, cuando la casa fue construida, en el año 1910. La superficie inicial de la finca era de 7.246 metros cuadrados.
Los últimos herederos de esa propiedad llegaron hace unos años a un acuerdo con un promotor privado para vender el predio. Después los nuevos propietarios firmaron un convenio urbanístico con el Concello de Vilagarcía. Ese acuerdo permitió que la Administración local se hiciese con la casa y con buena parte del parque, que ahora, una vez rehabilitados, podrán ser disfrutados por los vecinos.
Incógnita despejada
La noticia de que este inmueble albergará la Casa da Memoria despeja una incógnita que llegó incluso a ser objeto de la refriega política entre gobierno y oposición. Los grupos de la oposición preguntaron varias veces por el cometido que se le pensaba dar a este espacio y aventuraban que se estaban llevando a cabo las obras de remodelación sin que nadie supiese el destino del edificio.
Una vez que se conoce su finalidad habrá que esperar a los próximos días para conocer cuál es la opinión de los grupos de la oposición -Partido Popular, Ivil y Esquerda Unida- sobre la decisión que el bipartito que forman PSOE y BNG ha adoptado al respecto de este nuevo equipamiento socio cultural.