Un concesionario de Caldas sufre su tercer robo en menos de un año

AROUSA

Tres robos en menos de un año. El propietario del concesionario de coches Autos Viper, ubicado en el lugar de Regengo, en la parroquia de Godos, en el municipio de Caldas, está harto de que los ladrones entren en su establecimiento. Aunque el concesionario tiene sistema de alarma, su dueño, Isidoro Márquez, está decidido a instalar unas cámaras de seguridad para evitar que los cacos accedan al recinto exterior de su negocio, situado en la carretera N-640 que enlaza Caldas con Vilagarcía. El último robo se registró ayer de madrugada. El propietario, que presentó una denuncia en el cuartel de la Guardia Civil de Caldas, comentó que esta vez se llevaron las ocho llantas de dos vehículos de sustitución que tiene la empresa para prestar a los clientes. Además de las llantas de todas las ruedas de un Peugeot 405 y de un Citroën C5, los cacos huyeron con tres cajas de aceite en las que había doce latas. Para Isidoro Márquez lo más grave no es el valor de lo sustraído, que en esta ocasión es de unos 1.200 euros, sino las molestias que ocasiona el robo. «Lo peor de estas cosas son los incordios que origina. El ir a presentar la denuncia al cuartel, la pérdida de tiempo y la sensación de impunidad con la que se mueve esta gente», comentó ayer a La Voz. El dueño de Autos Viper no tiene sospechas, aunque sostiene que los autores de la acción tienen que conocer bien la zona porque desmontar las llantas de dos coches lleva «bastante tiempo». Tiene claro que lo hicieron de noche. Hasta ahora, en los dos robos anteriores, el objetivo fue siempre el recinto exterior de la empresa. Hay una verja que delimita el terreno y para acceder al interior hay que saltarla. En la zona donde se encuentra el concesionario de coches hay otras empresas. Si esta vez el objetivo fueron las llantas y las latas de aceite, con anterioridad robaron el equipo de música y el deuvedé de un coche, otras llantas y la defensa de un vehículo. Isidoro Márquez admitió que no le quedará más remedio que gastarse un dinero en instalar unas cámaras de seguridad para intentar disuadir a los cacos: «Sé que no es la solución definitiva, porque si quieren entrar lo van a hacer igual poniéndose un pasamontañas. Otra idea es instalar una valla electrificada». También reclama más vigilancia de la Guardia Civil en la zona, especialmente durante las noches, para que los ladrones se lo piensen dos veces antes de dar el golpe. «Por aquí las patrullas casi no se ven, aunque las pagamos todos», dijo resignado.