Inspiración

AROUSA

La vida tiene a veces momentos inspiradores. En los que todo cambia. En los que los cimientos de lo imposible se quiebran para siempre y el telón de la oscuridad deja paso al más luminoso y prometedor de los soles. Al cielo más azul que jamás ha existido. Cuando ya parecía que no dejarías de vivir bajo un terrible y plomizo gris y bajo el puño opresor del miedo, cuando todo parecía ya perdido para siempre, es en ese momento cuando el viento se levanta en brisa, acaricia tu cara, te besa los ojos y sientes la inspiración. El estímulo que te hace ver el océano inmenso donde antes solo creías que había mar. No hablo de la inspiración de los poetas ni de los artistas. Hablo de la inspiración que hace que los hombres seamos capaces de olvidar el odio y abrazar la paz. De convivir los unos con los otros. De ver que por muy diferentes que nos creamos somos todos tan iguales como nuestros temores. La inspiración puso fin a guerras, aún a veces inspirando la guerra. Porque hay ocasiones en las que los campos solo pueden volver a dar trigo si se les prende fuego. La inspiración derribó muros como el de Berlín e hizo que ya ninguna raza se crea superior. La inspiración es mirar en la oscuridad a una mujer hermosa y ver un futuro mejor reflejado en sus ojos.