Puede que el Extrugasa no consiga este año el regreso exprés a la Liga Femenina, pero nadie le podrá negar su madera de equipo campeón. Al menos hasta hoy. Porque el triunfo que ayer cosechó ante un equipo como el Bembibre, con mimbres de grande aunque cada vez menos aspirante a meterse en la fase de ascenso, es para ver y disfrutar en la grada. Y eso, aún contando con el lastre que para su rival supuso el perder a su entrenadora en el minuto 17 de partido, descalificada por los colegiados con una doble técnica por sus reiteradas y airadas protestas.
El seis (séniores) más tres (júniores) que componen la fórmula de la plantilla del Extrugasa quedaron reducidos a un cinco más dos desde el inicio del encuentro hasta el descanso, en el que la ecuación se redujo hasta cuatro en el caso del primer elemento. Y es que el Extrugasa jugó con una Cristina Sousa irreconocible, lastrada por una rodilla inflamada a la que tendremos que atribuír su horripilante 11 por ciento de acierto en tiros de campo. Un problema agravado por la lesión y k.o. de Ylenia a contados segundos de la conclusión del segundo cuarto, al pisar parquet en el salto por un balón.
Así las cosas, Gilabert, Saray y Quaye se echaron el equipo a cuestas, con la americana firmando una actuación estelar, sin duda la mejor desde que viste la camiseta del Extrugasa: cinco rebotes, cuatro asistencias y 25 puntos. Porque Quaye fue ayer una fuerza de la naturaleza, anotando de cualquier forma y desde cualquier posición. Bajo tablero, a aro pasado, con lanzamientos a media y larga distancia, y hasta desde la línea de 6,25.
La clave del triunfo vilagarciano hay que buscarla no obstante en la capacidad del Extrugasa para ser fiel a sí mismo, y conseguir imponer su baloncesto. Un básquet veloz que no deja pensar a su rival, y que en el caso del Bembibre era mortal de necesidad ante un contrincante con un cinco de muchos kilos y con más años de desgaste encima. De esta manera, y con el recurso a una zona 2-3 cuando convino, las locales se fueron 26-16 en el marcador al término del primer cuarto.
Las obligadas rotaciones de Tito Díaz en el segundo cuarto le permitieron al Bembibre acercarse en el marcador, pero su pésimo nivel de acierto en el tiro, del 38% en el lanzamiento de campo al final del partido, lastró su tirón. A cuatro se llegó a poner al inicio del tercer cuarto, y se mantuvo vivo hasta mediados del último período, pero no pudo ir más allá pese a la extraordinaria actuación de Salgado (24 puntos y 8 rebotes).
Tito supo administrar sus recursos, con Alejandra y Mallou aprovechando sus muchos minutos. Esta última se encargó de finiquitar el choque a 4 minutos del final con un rebote y dos canastas que pusieron la máxima diferencia en el marcador: 74-59.