Ese es el tiempo que ha pasado desde que Luis «Campiño» abrió por primera vez las puertas del bar bautizado con su chata. En los 35 años que han pasado, el local se ha convertido por méritos propios en uno de los grandes clásicos de A Illa. Ahora, mantener la fama del establecimiento será cosa de un nuevo equipo. Y es que el Campiño ha cambiado de manos.
El pasado día 1 de diciembre, al tiempo que el calendario estrenaba mes, el bar estrenaba dueños. Ramón Dios y Lucy Gándara son los nuevos responsables del histórico establecimiento que se abre, al mismo tiempo, sobre el paseo de O Xufre y sobre la calle Castelao, dos de las arterias vitales de A Illa. «Aquí era onde tomaba eu de pequeno as miñas sweeps de laranxa e os platiños de aceitunas», recordaba ayer Ramón. Liberado ya de la presidencia del Consello do Mexillón, ha decidido concentrarse en un campo, el de la hostelería, que ya conoce bien tras una larga temporada al frente del Triskel.
El bar va a mantener su espíritu de siempre. «Este é un local emblemático e pretendemos que siga séndoo», argumenta Dios Suárez. El cambio de nombre está «totalmente descartado xa desde o principio». Y de momento, el resto de cambios también tendrán que esperar. «De momento, queremos que siga coma sempre: xente tomando os viños a mediodía, xente xogando a partida pola tarde, e xente tomando a súa copa e o seu pincho pola noite», resume el nuevo propietario.
El traspaso de poderes entre Luis Campiño y los nuevos responsables del local ha sido silencioso y rápido: tanto, que solo ha estado cerrado al público un día. En cualquier caso, los nuevos propietarios del local quieren imprimir su toque personal a este nuevo negocio. Y ya advierten: después del carnaval se podría producir la metamorfosis de este establecimiento, que además de ser todo lo que ya es, se convertirá también en un lugar en el que poder comer y degustar menús «para todos os bolsillos». Un local en el que gozar con los mejores productos de la ría y también con las mejores carnes de la tierra. Nuevo aire. Para disfrutar de la carta y de la nueva imagen del Campiño aún habrá que esperar un tiempo. Mientras tanto, todo el mundo -tanto de A Illa como del continente- pueden seguir disfrutando del genuino sabor de un local de toda la vida.