Contradicciones

AROUSA

Me dicen a veces que soy un tipo muy contradictorio. Que lo mismo digo blanco que negro, arre que so, vengo que voy. Yo creo que mi contradicción no es más ni menos que la suya, que la de los otros. Porque no somos individuos contradictorios, es que vivimos en una sociedad contradictoria. Que, por quererlo todo, no sabe lo que quiere. O, al menos, no sabe qué es lo que más quiere. Así, somos capaces de ahorrar en la sanidad pública, trasladando un servicio como el de los análisis clínicos de la Casa do Mar al ambulatorio de San Roque, y despilfarrar los cuartos públicos en mil y una papatorias. Así, decimos que la unión hace la fuerza, pero ni un solo ayuntamiento ha pensado en fusionarse con el de al lado. Y es lo mismo que les pasa a las cajas de ahorro, que por no ceder la del sur a la del norte y la del norte a la del sur acabarán las dos en el estómago de la del centro. Como nos ha pasado siempre. ¿Y no es eso una gran contradicción? Así que si a veces digo una cosa y pienso otra o un día lo veo todo verde y al día siguiente azul no es solo cosa mía. Es que en esta vida, menos la belleza, todo se pega. Y vivir rodeado de tanta contradicción no podía pasar por mi lado sin afectarme. Yo al menos prefiero la sanidad a las fiestas gastronómicas.