Monumento al despropósito

AROUSA

Los vecinos de San Vicente empezaron a levantar un pabellón, pero el dinero se le acabó y dejaron la obra en manos del Concello. Diez años después, nada se avanzó

22 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Una década después de haberse iniciado la obra, el pabellón de deportes de As Bizocas sigue siendo noticia sin haber encontrado una solución para este proyecto inacabado e ¿inacabable?. La historia comienza en 1998, cuando la comunidad de montes de San Vicente de O Grove decidió invertir los ingresos de una tala de pinos, 15 millones de pesetas de las de entonces, en levantar un pabellón de deportes para que los chavales de la parroquia, y los no tan chavales, tuviesen un lugar donde jugar un partido de futbito o de baloncesto a cubierto.

Para ello eligieron unos terrenos de su propiedad, situados al lado del colegio y el instituto, un lugar privilegiado a un paso de la playa. Era presidente de la comunidad Servando Castro Iglesias, además concejal socialista en el gobierno de José Antonio Galiñanes en aquella época.

La obra se empezó con los parabienes de todo el mundo pero el dinero no llegó más que para hacer la cimentación, el drenaje y levantar el armazón de hormigón. Nadie podía pensar entonces que, diez años después, la obra iba a seguir de la misma guisa.

El año 2000, el pabellón de As Bizocas dio mucho que hablar. Entró en escena la asociación de padres de alumnos, que pedía que se rematase la obra para que el polideportivo pasase a engrosar los equipamientos educativos. Para entonces, la comunidad de montes cambiara de directiva, situándose al frente de la misma José Luis Vidal y Servando Garrido, y en el Concello, la alcaldía pasara a manos del popular Miguel Ángel Pérez.

Hubo no pocas reuniones a dos y tres bandas pero no fue posible llegar a un acuerdo para que la comunidad cediera los terrenos y la estructura levantada sobre ellos y el Concello financiase la obra, a pesar de que ya había reservada una partida de más de 100.000 euros para este fin. No faltaron las movilizaciones, ni siquiera en Navidad. El 21 de diciembre del año 2000, unos trescientos vecinos se manifestaron a las puertas del consistorio para exigir unas instalaciones más amplias y seguras para los alumnos de As Bizocas, reivindicación en la que se incluía el pabellón de deportes. Pero para que la Consellería de Educación pudiera atender las demandas de los padres, necesitaba, antes que nada, terrenos sobre los que intervenir, terreno que solo podía ceder la comunidad de montes.

Los comuneros pusieron condiciones: que el futuro polideportivo fuera de uso general después del horario lectivo, que se cederían los terrenos necesarios única y exclusivamente para terminar el pabellón y que esta y otras cláusulas se recogieran por escrito en un convenio.

El entonces delegado de Educación en Pontevedra, Fraga Boullosa, dijo que no aceptaba imposiciones y aquel año terminó sin acuerdo. Casi un año después, en noviembre del 2001, la discusión seguía en términos parecidos y sin verse el final del túnel.

La polémica por las obras del pabellón de As Bizocas tuvo otra vertiente. Actuó como espoleta para que aflorara la división interna en el seno de la comunidad. Los socios críticos con el equipo de Vidal y Garrido lograron apoyos para forzar la convocatoria de elecciones y consiguieron imponer el relevo y situar en la presidencia a Manuel Ochoa, que aún hoy se mantiene en el cargo.

Muchos pensaron que aquello podía ser la solución para rematar la controvertida obra de As Bizocas, pero no fue así. Desde entonces, de este asunto se hablaría todavía mucho en las asambleas de comuneros. «Hai dous acordos de asamblea para cederlle o terreo, ben sexa ao Concello ben sexa a Patrimonio da Xunta», explica Manuel Ochoa. Pero estos convenios nunca llegaron a materializarse. Fuese por desinterés, dejadez o por cuestiones económicas, lo cierto es que nada se ha movido en relación al pabellón de As Bizocas y los terrenos y la estructura allí levantada siguen siendo propiedad de la comunidad de montes.

En el año 2007, con un flamante gobierno cuatripartito recién desembarcado en el Concello, volvió a hablarse de dar una solución al problema de As Bizocas. Tanto la directiva de los comuneros como el alcalde, José Antonio Cacabelos, manifestaron públicamente su intención de llegar a acuerdos para poder rematar esta obra, pero parece que tampoco será en esta ocasión.

El gobierno local de O Grove desveló hace dos semanas que no va a ejecutar este proyecto porque hay un informe técnico que se lo desaconseja y con la ley en contra, señala, no van a mover un dedo.

La noticia cayó como un jarro de agua fría en la directiva de la comunidad. Tanto que la reunión celebrada entre ambas partes a principios de mes estuvo lejos de ser un encuentro amigable.

Días después, el 12 de noviembre, el presidente Manuel Ochoa, daba un nuevo giro de tuerca y hacía lo más parecido a una declaración de guerra. «Se non queren colaborar con nós, terannos en fronte», advirtió al cuatripartito.