Lo que el PP anunció como las obras de rehabilitación de la antigua salazón de Moreiras no son más que unas catas arqueológicas, previas al inicio del proyecto, según explicó ayer el alcalde de O Grove, José Antonio Cacabelos.
Estas pruebas tenían como finalidad determinar si en la parcela en cuestión había restos arqueológicos, algo que, según los indicios iniciales, parece que no ocurre. De confirmarse, el proyecto titulado «Restauración parcial e transformación da salga de Moreiras nun centro de interpretación interactivo de salga, escabechado, seca e outros procesos de conserva» se podrá ejecutar sin problemas.
Estas pruebas son una exigencia de Patrimonio de la Xunta «y esto es lo que se está haciendo, unas catas supervisadas por un arqueólogo, además de limpiar la zona de actuación de árboles caídos y algunos pequeños desperfectos por el pasado temporal».
Con estas afirmaciones, Cacabelos desmiente al PP, que el día anterior denunció que las obras de la salazón habían comenzado sin haber sido adjudicadas previamente a ninguna empresa.
El alcalde inscribe estas denuncias en una campaña contra su persona de la que, dice, empieza a estar cansado. «Entiendo el nerviosismo que tiene el portavoz del PP ante todas las obras públicas y la gestión que está realizando este gobierno durante dos años, ya que está quedando en evidencia su nefasta actuación durante ocho años».
«Realmente cansa esta labor de freno que está realizando en toda acción pública que estamos haciendo. Compruebo como lo que menos le interesa es trabajar para el bien de los vecinos de San Vicente. Cualquiera intenta algo con este 'dóberman' detrás», lamenta el socialista.
«Sé que el PP de O Grove, de la mano de Miguel Ángel Pérez, ha puesto en marcha una campaña de caza personal de la que soy su objetivo número uno, pero estoy tranquilo. La diferencia entre nosotros dos es que él trabaja por el interés particular y yo estoy trabajando en actuaciones públicas de interés», concluye Cacabelos Rico.
Plazos
El alcalde anuncia que una vez finalizadas las pruebas arqueológicas, las obras de rehabilitación propiamente dichas empezarán en «los próximos días» y manifiesta su confianza en que puedan cumplirse los plazos de ejecución que marca el Plan E. El Concello tiene de plazo hasta final de año para justificar el 70% de la inversión y, si fuera necesario, podría solicitar una prórroga para justificar el 30% restante.
Estas obras coincidirán en el tiempo con las que se ejecutan en el edificio del Centro de Interpretación da Pesca e da Salga (Cipes), situado a pocos metros, y que, en este caso, se financian con una subvención de la Xunta.