La sede del Céltiga fue asaltada ayer. Desapareció el ordenador del club y unas botellas reservadas para las cestas de Navidad
19 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El de ayer iba a ser un día especial para los directivos del Céltiga: un equipo de televisión acudía a A Illa para grabar un reportaje sobre este club que milita en la Tercera División. Pero un robo empañó desde primera hora de la mañana lo que tendría que ser un gran día. «Ás seis e media chamoume un home que ía para o mar para dicirme que estaba reventada a ventá da nosa sede», narraba ayer Manuel Dios Martiñán, el presidente del club. Por cuestiones de trabajo, no podía acudir a las oficinas hasta primera hora de la tarde. Y mientras no pudo ver con sus propios ojos lo que había ocurrido, su inquietud y su enfado crecían al mismo ritmo. Y no es de extrañar: la cantina del campo de fútbol ha sido asaltada en dos ocasiones en las últimas semanas. Los ladrones no dudaron en destrozar dos cerraduras para llevarse unas cuantas latas de refresco. «Os cartos, os poucos que hai, están no banco», dice Martiñán sacando a relucir su humor.
El presidente del Céltiga asegura que, en A Illa, todo el mundo sabe quién está detrás de estos robos: un grupo de jóvenes sin oficio ni beneficio que han convertido al club de fútbol local en su blanco favorito. En la noche del martes al miércoles, ellos u otros acudieron a la sede del equipo, rompieron la persiana, reventaron la ventana -operación que les valió un corte, porque en los cristales había sangre- y entraron en el local. Con lo que de él se llevaron ya pueden tomarse un combinado a la salud del club: entre las cosas que ayer se echaron en falta en las oficinas del Céltiga se contaban varias botellas de bebidas espirituosas que iban a formar parte de las cestas de Navidad que sortea el club.
«Non sei cantas botellas serían, pero había de todo. Güisqui, ron, viño Rioja», cuenta Martiñán. Si no fuese por que los cacos se dejaron atrás las cajas de polvorones y el resto de los componentes sólidos de las cestas, no habría quedado ni rastro de los productos cedidos por los establecimientos de la localidad para las cestas del Céltiga. Este no es el primer robo que amarga las navidades a este club: el año pasado, los ladrones se llevaron unos billetes de lotería que luego intentaron revender en la administración isleña.
Aunque la pérdida de esas botellas duele, lo que realmente preocupaba ayer al presidente era que los cacos se hubiesen llevado el ordenador en el que se guardaban todos los datos del club, del que solo dejaron el ratón. Afortunadamente, las copias de seguridad están a buen recaudo, por lo que no habrá más problema que el «ter toda a nosa información por aí: nóminas, pagos...», contaba Martiñán.