A los vecinos no les vale la respuesta que en su día aportó el Ministerio de Fomento a la alcaldía, en el sentido de que una modificación como la propuesta desbordaría las posibilidades administrativas y presupuestarias del proyecto en ejecución. No les sirve porque, en primer lugar, «a estas alturas as obras levan un considerábel retraso e a inauguración da estrada aínda fica un pouco lonxe». Pero, además, recuerda la directiva de Outeiro, «non tiveron problemas no seu día en parar os traballos e modificar o proxecto sen informar á veciñanza afectada».
Todo ello, añade el colectivo, sin perjuicio de que Fomento adoptase decisiones como mínimo discutibles. La construcción de muros de contención para viviendas al límite del nuevo vial, con cimentaciones de más de 20 metros cuyo coste superó el de una virtual expropiación. Se condena así a sus propietarios, razona la asociación, a sufrir continuas molestias. Además, el trazado que ha arrasado el monte Curuxo podría haber sido sustituido por un túnel. La desaparición de manantiales, pozos artesanos de muchas viviendas en la zona de A Xesteira y la Fonte de Vilaboa, que continúa seca, son otros de los problemas detectados. «Tampouco parece -concluyen- que se teñan en conta as peticións relativas a camiños de servizo».