Hasta ahora, el Gobierno había declarado prioritarias las obras de la AP-9 para ampliar Rande y la circunvalación de Santiago con un tercer carril. Pero la exigencia técnica de que, antes de tocar el puente, se construya la autovía Pontevedra-Vigo, a fin de tener una alternativa para el tráfico si sucede algún imprevisto, puede cambiar este orden de prioridades y colocar en primera línea otras actuaciones como la reforma del tramo sin peaje de Pontevedra.
De los 500 millones que cuestan las ampliaciones previstas en la AP-9, 200 debían dedicarse a Rande. Una vez que se aplaza esta inversión, quedaría un amplio margen de gastos para otras actuaciones, entre ellas, la reforma del nudo de Pontevedra norte de la AP-9.
El gobierno local se niega a que se construya un tercer carril en la autopista a su paso por la ría ya que reduciría el ancho del cauce en un punto en la que está ya muy achicada por la avenida del Uruguay y la propia AP-9. Pero en la agenda municipal está la reordenación del nudo de Pontevedra norte -asentado en 1992 sobre el antiguo basurero- y del nudo de Pontevedra sur -en Salcedo- donde se plantean ya problemas de seguridad.