El misterio insondable de Fexdega

AROUSA

Recibirá 210.000 euros de subvenciones en el 2010, pero es incapaz de amarrar un evento como la Vilagarc??ia Basket Cup

25 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Que se sepa, la tendencia a la autodestrucción sistemática se presenta en dos de las especies animales que pueblan este planeta: los lemmings , esos simpáticos ratoncillos con aspecto de hámster que, imbuidos de una locura hormonal devastadora, se arrojan por oleadas al mar cuando el reloj biológico da la hora, y el ser humano, al que la tortura le gusta lo suyo tanto a nivel individual como desde el punto de vista colectivo. Vilagarcía tiene un puntillo de esta índole. Primero asistió durante décadas al desalojo de su puerto por parte de las grandes compañías que descargaban aquí su pesca congelada, generando un buen volumen de trabajo. El negocio se trasladó a las radas de Barbanza mientras el personal aquí se lo tomaba con calma. Flema británica, diría algún socarrón, heredada de aquella Armada a la que, por cierto, ahuyentó el Alzamiento franquista. Otra pérdida que, calculando el movimiento económico que aquel fenómeno de las invernadas inglesas imprimía, resultó irreparable.

Se trata de dos ejemplos hasta cierto punto alejados en el tiempo. El tercero que abordaremos en estas líneas está, en cambio, muy próximo. Tanto que se puede tocar con la mano. La capital arousana está a punto de dejar marchar un evento deportivo de primera categoría, un certamen que reúne a varios los mejores equipos de baloncesto sub 20 del mundo y que dispone de un ambicioso proyecto para que, de forma bianual, sean selecciones y no clubes los que compitan en la Vilagarcía Basket Cup. En la edición de este año esta fue la fórmula empleada y el torneo batió récords de asistencia: 15.000 personas, entre público, jugadores y personal de la organización, movilizó la VBC, implantada desde el 2007 en el recinto de Fexdega. Permitirse el lujo de que un evento así se traslade a otra población solo puede ser consecuencia de una capacidad de análisis adormilada y una pasividad general a prueba de bomba de neutrones.

La organización, pilotada por Alberto Blanco , echa en falta un compromiso sistematizado por parte del Concello, al fin y al cabo la institución anfitriona. Pero también, qué duda cabe, un comportamiento abierto por parte del resto de estamentos implicados. Empezando por el ISM, que por primera vez en 11 años se negó a que los equipos pernoctasen en Bamio, y acabando por Fexdega. Los problemas con el gerente, Juan Luis Callón , han sido constantes. Poco importa que el torneo comenzase su andadura en el complejo de Fontecarmoa reuniendo a 5.000 personas y que su evolución haya triplicado este volumen de asistencia y participación, que incluye, por cierto, a 2.000 niños. ¿De dónde viene tanta gente?, se preguntará usted, amigo lector. Descontados jugadores, técnicos y personal propio, básicamente de las cuatro esquinas de Galicia y de Portugal.

Como sociedad siempre dada a buscarle las tres vueltas a todo, no faltará en Vilagarcía quien alce la voz para proclamar que se trata de un evento privado y que, por lo tanto, cada cual se busque la vida como pueda. Bien, correcto, pero no hay nada malo en la iniciativa privada. Además, el día en que se aireen las cuentas de los chanchullos deportivos en ayuntamientos, diputaciones y demás, más de uno saldrá corriendo a gorrazos, sobre todo por lo que respecta a la noble práctica del balompié. Por último, cabe responder al circunspecto individuo que profiera tal cosa que es el patrimonio de un puñado de personas lo que se pone en juego en cada edición. Y que muy pocos acontecimientos son capaces de dar a la capital arousana la proyección que le otorga la VBC.

Aunque la cosa está difícil, la permanencia en Vilagarcía podría arreglarse. La estadía en Fexdega, sin embargo, no se repetirá. Demasiados problemas, demasiadas exigencias económicas, poca cintura y nulo sentido de la rentabilidad social que, necesariamente, debe funcionar en unas instalaciones como las de A Maroma. Xosé Castro Ratón quiere abrir un debate al respecto. Normal. De acuerdo con sus presupuestos para el 2010, la fundación recibirá 150.000 euros de la Consellería de Economía e Industria, 14.000 de la Consellería de Traballo, dentro de un plan de promoción de empleo, 10.000 de Caixanova y 36.000 del Concello de Vilagarcía. Esta última partida consume la mayor parte de la consignación anual del departamento municipal de Comercio, que asciende a 50.000 euros. En total, el recinto percibirá el año que viene 210.000 euros (casi 35 millones de las antiguas pesetas) solo en materia de subvenciones. Todo, para la realización de siete eventos de los cuales solo uno está organizado por un operador externo. Blanco se pregunta: «¿Para qué sirve Fexdega?». Moi aussi .