«El pescador tiene que aprender a vender»

AROUSA

«Competir no significa que nos tengamos que matar, también puede ser cooperar»

18 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

José Fernández estuvo la semana pasada en A Toxa con motivo de la celebración del Foro dos Recursos Mariños e da Acuicultura. Fue una ocasión para intercambiar impresiones con sus colegas pero, también, para reencontrarse con ese O Grove con el que tiene fuertes vínculos vitales y sentimentales.

-En su tarjeta dice que es profesor y que forma parte del Grupo de Investigación y Gestión Económica para el Desarrollo Sostenible del Sector Primario. ¿En que consiste su trabajo?

-Soy profesor de investigación de mercados. Doy clase de investigación de mercados en la Universidad de Cantabria desde 1996 y hago estudios sobre consumo y comercialización de pescado para entidades públicas y privadas desde 1998. En el 2007, en Hanoi, se pusieron en contacto conmigo los australianos para pedirme que les echara un cable ayudando a organizar contactos para la delegación australiana a la exposición de pescado de Bruselas. En 2008 tenía previsto pasar una semana a Australia y me quedé más de un mes. Allí participé en eventos y conferencias y después me nombraron a título honorífico miembro del consejo de dirección de la Seafood Experience Australia.

-¿Y en España?

-Sigo haciendo investigación de pescado. En mayo presento un experimento que se hizo en Santander dentro de una sesión especial del Congreso Mundial de Acuicultura 2010 que se celebrará en San Diego.

-¿Cuántos kilómetros hace al año?

-Menos cruzar el Pacífico, doy la vuelta al mundo todos los años, desde el 2007.

-¿Sus próximas paradas?

-El 24 de octubre tengo una conferencia en Verona. Del 3 al 6 de noviembre presido la Sesión de Mercados y Comercio de Asia Pacífico, en Malasia, una visita a FAO (Roma) a finales de mes y después voy al Congreso Nacional de Acuicultura, en Madrid.

-¿Cuándo da clase?

-Tengo la docencia bastante concentrada en dos cuatrimestres y no todos los días. He tenido mucho apoyo de mi departamento para compaginar docencia e investigación.

-Hablemos del mercado del pescado, ¿cómo ve la situación en Galicia y, en particular, en la ría de Arousa?

-Aquí estamos pasando crisis muy grandes, sobre todo, en un producto estrella como es el mejillón, que ha tenido muchos problemas con la importación de mejillón chino. Tenemos el único producto pesquero que tiene denominación de origen y está muy dispersado en su gestión del mercado. La parte de la producción está hecha; sigue habiendo producto de mucha calidad y de buen nombre pero haría falta un cambio de mentalidad para abordar cuestiones más de mercado que de producción. Quizá se debería hacer un esfuerzo más grande en comercialización. De todos modos, está habiendo algunas experiencias como la de la cofradía de O Grove donde, gracias a una reforma que hizo la Xunta, los pescadores pueden llevar a cabo el despacho directo. Eso es una gran oportunidad para el desarrollo y para mejorar las rentas de los pescadores porque si venden y pueden mejorar sus ingresos seguirán pescando.

-Pues la apertura de este punto de venta directo al público estuvo rodeado de polémica.

-Lo sé. Pasa como cuando se instalaron las grandes superficies, pero hay que ver que los pequeños comerciantes que se instalaron cerca de ellas han sacado muy buen rendimiento. Eso es sinergia, lo que llaman generadores de demanda: si viene mucha gente a comprar pescado, comprarán en el puesto de al lado. Lo importante es que circule gente con la intención de comprar, así acabarán comprando también en la plaza. Es muy lícito que uno se vea amenazado, pero la competencia es buena, para los consumidores y para los competidores. Competir no significa que nos tengamos que matar, también puede ser cooperar.

-Para eso hace falta el cambio de mentalidad al que aludía.

-Sí, pero este no ocurre solo en España. El objetivo que buscan en Italia consiste en convencer a los pescadores para producir menos y vender mejor. Hasta ahora, el pescador nunca ha sido comerciante y tiene que aprender a vender y, por qué no, convertirse también en transformador. En Australia lo hacen muy bien. Descargan, transforman, procesan y venden al consumidor, sin conflicto con los supermercados.