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En O Grove tienen la deferencia de dedicarle a Portugal uno de los días de la Festa do Marisco y lo hacen porque, desde siempre, los portugueses son asiduos visitantes a esta cita con la meca del marisco. Hace una década que se instauró el Día de Portugal y con ese motivo el Concello grovense invita a una localidad del norte luso con el fin de tender lazos de colaboración. Ayer le tocó el turno a Penafiel y, como en años anteriores, hubo firma de un convenio para potenciar las relaciones comerciales y la promoción turística entre ambos territorios; firma en el libro de oro del Ayuntamiento; intercambio de regalos -una réplica de la estatua de la familia marinera de O Corgo por vino verde portugués- y palabras mutuas de concordia y agradecimiento. Para participar en los actos institucionales se desplazó hasta O Grove una pequeña delegación de la Cámara Municipal de Penafiel, presidida por el responsable de Cultura, que fue recibida por parte de la corporación grovense. Estuvieron el alcalde y los concejales del gobierno Carlos Álvarez Besada, Fredi Bea, Jorge Olleros y Ángeles Domínguez. La oposición también acudió a la cita; esta vez ni siquiera faltó el portavoz del PP, Miguel Pérez, aunque guardando las distancias. Fue el único edil que, en los actos celebrados en el salón de plenos, se sentó entre el público. La comitiva oficial la completaron Alexandre Aguín, Fernando Meis y Diana Otero (PP) y la representante de AMeca, Ayda Filgueira. De paseo por el recinto Quien más quien menos se puso de tiros largos para la ocasión -Fredi se enfundó el traje de raya diplomática, Ángeles se puso collar y Ayda sacó los lunares del armario-, pero al acto le faltó color. Nada que ver con la apoteosis que supuso el Día de Portugal del 2008 cuando desembarcó en O Grove una delegación llegada de Felgueiras integrada por más de un centenar de personas, con dos bandas y media docena de agrupaciones musicales incorporadas. El responsable de Cultura de Penafiel, Rodrigo dos Santos Lopes, lo tenía difícil para igualar a la arrolladora alcaldesa, Fátima Felgueiras, que el año pasado se convirtió en la protagonista indiscutible de los actos institucionales. Ayer primó la sobriedad. Por no haber ni siquiera hubo música a la salida del Concello. La comitiva hizo el paseo de rigor por el recinto de la fiesta, inauguró la carpa institucional y después se fue a comer al restaurante mariñeiro. Menos mal que a alguien se le ocurrió desempolvar el bogavante, el centollo, el percebe y las almejas que el año pasado amenizaron la Gala de las Centolas de Ouro. Los personajes ideados por el grupo de teatro Enxebre se convirtieron ayer en uno de los reclamos de la fiesta y los mariscos más fotografiados..., fuera del plato.