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El Ballet Nacional de Cuba consiguió marcar otro lleno en el auditorio y no defraudó a un público que aplaudió sin descanso a los bailarines y a su directora
02 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La directora del espectáculo, Alicia Alonso, definió Giselle como una obra «deliciosa». El epíteto va a la perfección con un ballet al que también se le podría aplicar el adjetivo delicado. La adaptación que el Ballet Nacional de Cuba presentó el miércoles en Vilagarcía de esta pieza del romanticismo consiguió cautivar a un público que, una vez más, llenó el amplio patio de butacas del auditorio.
Los aplausos comenzaron antes incluso de que los bailarines pisasen el escenario. Fue cuando entró en la sala la gran diva del ballet y directora de la formación cubana, Alicia Alonso, para ver el espectáculo desde la primera fila del patio de butacas. Desde entonces no dejaron de sonar en cada respiro de la música.
En una actuación de más de dos horas, los bailarines fueron dibujando la historia de Giselle, una joven campesina enamorada de quien supone un aldeano pero que en realidad es Albrecht, el duque de Silesia. Este compite con Hilarión, el guardabosques, también enamorado de la joven. Giselle baila a pesar de su salud delicada y es sorprendida por su madre, que teme que se convierta en una Wili, habitante nocturna de los bosques. Durante una cacería llega al lugar el séquito del príncipe de Courtland con su hija Bathilde, que es la prometida de Albrecht. Bathilde queda impresionada por Giselle, que es coronada como reina de la vendimia. Pero en medio de la fiesta llega Hilarión, que ha descubierto el engaño de Albrecht y lo desenmascara, provocando la muerte de Giselle.
Hasta aquí llega el primer acto de la obra, estéticamente más innovador y moderno de lo que será a continuación la segunda parte, más clásica. Esa presencia de elementos novedosos en un ballet eminentemente clásico es precisamente una de las características de esta adaptación de Giselle dirigida por Alicia Alonso.
En el segundo acto aparece la tumba de Giselle en el bosque. Myrtha, reina del grupo de las Wilis, ordena a Giselle que atraiga a Albrecht a bailar hasta morir, pero ella trata de salvarlo. Amanece y Giselle debe retornar a su tumba, mientras Albrecht queda junto al sepulcro llorando su ausencia.
Tras este tierno final, el público aplaudió durante varios minutos, una ovación que se intensificó cuando Alicia Alonso subió al escenario. El concejal de Cultura, Xosé Castro Ratón, y el responsable comarcal de Caixanova, Javier Villaronga, subieron también, en este caso para entregar sendos ramos de flores a la directora y a la bailarina principal, Yanela Piñera.