Resulta curioso pero nadie en Rías Baixas parece tener prisa por comenzar a vendimiar. A estas alturas del año, lo normal sería que toda la denominación de origen se encontrara inmersa en la recogida de la uva, en algunos casos, con algo de rapidez para evitar que un cambio en las condiciones meteorológicas estropeara la cosecha. Pero este año la situación es la contraria. Es cierto que muchas bodegas han iniciado la recolección, pero solo con pequeñas cantidades. La mayoría prefieren esperar unos días pues todo hace pensar que el buen tiempo permitirá una mejor maduración de la uva.
«El tiempo es bueno y la gente se lo está tomando con mucha calma», asegura el gerente del consello regulador, Ramón Huidobro. En su opinión, esta será la vendimia más lenta y selectiva de la historia de la denominación de origen. «Se está recogiendo la fruta más madura y, el resto, se deja para la semana que viene», añade el responsable de Rías Baixas. Su opinión la comparten en Martín Códax. «Nadie quiere darse prisa porque está madurando mucho y mañana dan más calor todavía», explica Juan Vázquez Gancedo, director gerente de la firma. Hasta el momento, en los depósitos de esta bodega han entrado poco más de 300.000 kilos de uva y aseguran que no será hasta el fin de semana que las labores de recogida cobren intensidad.
El responsable de esta anómala situación es el buen tiempo. Las previsiones meteorológicas para los próximos días hablan todavía de altas temperaturas y por eso nadie parece tener prisa. Por si esto fuera poco, «la uva está sanísima y está cogiendo grado día a día», añade Vázquez Gancedo. En Condes de Albarei iniciaron ayer la recogida con otros 300.000 kilos de uva y consideran que «a calidade da uva vai estar a altura dos mellores anos», asegura Xavier Zas, director gerente de la cooperativa cambadesa.
La situación ha llegado a tal punto que hay algunas bodegas que han decidido paralizar, temporalmente, las tareas de recogida de la uva. Consideran que el esperar unos días más les permitirá recoger una uva mucho más equilibrada en lo que a acidez y grado se refiere y por ello han decidido parar el trabajo.
Así las cosas todo parece indicar que el grueso de las tareas de vendimia se prolongarán este año hasta, por lo menos, finales de la próxima semana. Hasta entonces, las previsiones apuntan a que el tiempo será de lo más benigno, con altas temperaturas y sin presencia de lluvias. Por eso nadie parece tener prisa en esta denominación de origen por meter la cosecha en las bodegas. La tranquilidad que se respira estos días entre bodegueros y viticultores contrasta con el nerviosismo vivido durante el mes de julio. Entonces, la lluvia y el mal tiempo hicieron temer a más de uno por la producción. Afortunadamente, mucho han cambiado las cosas desde entonces. A mediados de agosto, llegó el buen tiempo y, con él, comenzó la maduración de la uva. Un proceso que terminará correctamente, gracias a este improvisado verano que ha llegado a finales de septiembre.