El colegio grovense celebró ayer su 30 aniversario y lo hizo con una fiesta en la que hubo música, comida, discursos, una exposición y, sobre todo, mucha emotividad
20 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Treinta años de historia de un colegio dan para muchas historias y en el de Conmeniño (O Grove) tuvieron ayer ocasión de recordar algunas de ellas con motivo de la fiesta aniversario que se celebró en el centro.
Alguien pensó que una efemérides tan redonda se prestaba para reunir a las distintas promociones de profesores y alumnos, y la comunidad escolar se puso manos a la obra. A las cinco de la tarde ya estaba todo listo para iniciar unos actos que resultaron «francamente emotivos». El calificativo lo pone el director del colegio, Xosé Manuel Domínguez, que es además testigo excepcional de esta andadura de treinta años del Conmeniño.
Inauguró el centro en octubre de 1979 y, tras un paréntesis de cinco años en que se fue a Bogotá en comisión de servicios, ya no se movió de O Grove. Es por eso que, aunque «eu síntome de calquera parte do mundo», este fisterrán de nacimiento se considera ya como un meco más. Por sus clases han pasado cientos de niños y algunos de ellos, ya de adultos, le votarían después cuando se presentó en la candidatura del BNG y resultó elegido concejal por esta formación.
Los veteranos no faltaron
Hay otros veteranos que ayer tampoco se perdieron la fiesta lo cual permitió que se dieran felices reencuentros entre profesores, entre alumnos y entre maestros y sus pupilos. «Me atopei cunha compañeira, con Loli, que non a volvera a ver desde 1982», relataba ayer un emocionado Xosé Manuel. Otros pioneros como Flora, Miguel, Carlos y Milagros tampoco se quisieron perder la ocasión y otros profes que llegaron más tarde como Estela, Eugenia, Joaquín, María del Carmen Hermida, Salvador y María del Carmen Otero, también estuvieron.
Muchos de ellos pudieron verse retratados en alguna de las cientos de fotografías que conforman la exposición montada con motivo de este 30 aniversario. «Afortunadamente temos fotos desde o primeiro ano do colexio» y entre el propio archivo del centro y las aportaciones particulares ha sido posible plasmar la historia del Conmeniño en imágenes.
Quién más quien menos se buscaba ayer entre los cientos de caras que asomaban desde los paneles. Quién más quien menos tenía un amigo, un profesor y un recuerdo que evocar. La de ayer fue una tarde propicia para la nostalgia pero también para mirar al futuro y buena muestra del futuro del centro es la obra que se está ejecutando en el pabellón de deportes del colegio.
Gracias a los fondos del Plan E, se han ampliado las instalaciones, se han mejorado los servicios y se va a colocar una pista de caucho. Las obras, dicen en la constructora, acabarán en la primera semana de octubre pero, entre tanto, la pista sirvió para montar el fin de fiesta, con aperitivo incluido.
El acto
El pulpo á feira, los mejillones y la empanada llegaron a partir de las siete. Antes fue el momento de los reencuentros y de los discursos oficiales. Hablaron Xosé Manuel Domínguez en calidad de director; Cosme Damián Romay, en representación de los ex alumnos; Laura Iglesias, como alumna actual; Flora Fondevila, como ex profesora y el alcalde, José Antonio Cacabelos, por la parte institucional. No fue el único político que ayer se dejó ver por el Conmeniño. Allí estuvieron también las concejalas socialistas Ángeles Domínguez y Noemí Outeda y los ediles Carlos Álvarez Besada (BNG), Xan Lamelas (EU) y Esteban Rodríguez (PP), estos dos últimos, además, en su condición de ex alumnos. Otro ex alumno, Bruno Caneda, puso la música de violín.
La organización cifró en unas 400 personas los asistentes a los actos de ayer, la mayoría de ellos vecinos que de manera espontánea quisieron sumarse a esta fiesta del Conmeniño que, a fin de cuentas, fue una fiesta de todo O Grove.