Un halcón de lo más urbanita

Susana Luaña redac.arousa@lavoz.es

AROUSA

12 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Puede que el halcón peregrino quiera hacer honor a su nombre y se empeñe en cubrir varias etapas del Camino de Santiago. Si es así, uno de ellos se despistó y ayer acabó en un balcón interior de una casa en ruinas de la calle Edelmiro Trillo. Como los edificios de la calle Cobián dan también a ese patio, los vecinos de la zona se llevaron una sorpresa cuando, a media mañana, descubrieron al ave rapaz posada en el balcón y sin prisa alguna por alzar el vuelo. Lo vieron triste y solo, y hasta con aspecto deprimido, en consonancia con la estampa de abandono del inmueble en el que se cobijó. De lo que sí se percataron los residentes en el edificio fue de que llevaba una anilla en una pata, por lo que se supone que se escapó de algún lugar. El espectáculo, con todo, no duró muchas horas, porque más tarde se acercó un fotógrafo interesado en inmortalizar la escena y el halcón, sin afán alguno de protagonismo, alzó el vuelo.

Antes de que decidiese cubrir otra etapa del Camino, los vecinos llamaron al Seprona. En otros tiempos telefonearían a Protección Civil, pero claro, ya no existe. Total, que los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza no prestaron mucho interés, y antes de que se decidiesen a mandar a alguien al patio vecinal, el halcón ya se dio las de Villadiego.

Pero al margen de las razones que hayan llevado a ese ejemplar en concreto a aterrizar en Vilagarcía, lo cierto es que es cada vez más habitual que las aves rapaces aparezcan en el centro de las ciudades. Superado ya su miedo ancestral a los humanos, planean sobre los basureros y los contenedores de basura en busca de la comida que ya no encuentran en los campos deshabitados. Por eso, igual que las gaviotas aparecen en lugares del interior donde saben que van a encontrar alimento, las aves rapaces se han vuelto urbanitas y se instalan donde saben que pueden llenar el estómago sin tener que molestarse demasiado. Por eso no se sorprendan si cualquier día un halcón o un águila sobrevuela su calle persiguiendo a un pobre ratón al que le dio por salir de la alcantarilla. La migración de las aves antes era otra cosa. Ahora es eso. Una certera medida para ahuyentar las palomas. Pero también puede ser que el halcón peregrino nos haya hecho un favor a los vilagarcianos. Hartos como estamos del exceso de palomas, no hay más que echar un vistazo a la fotografía del edificio en el que se posó el halcón para comprobar en qué estado quedan los inmuebles a causa de las deposiciones de esas aves. Por supuesto, no es un problema solo de Vilagarcía. Hay otras ciudades que lo padecen, pero algunas le han encontrado solución: los halcones, precisamente, que por ser aves de presa espantan a las palomas y a cualquier otro bicho que se les ponga al paso. El Ayuntamiento de Barcelona, por ejemplo, soltó hace unos años medio centenar de ejemplares jóvenes que ya forman parte de la estampa típica de la Sagrada Familia. En Vilagarcía podríamos copiar la idea y adoptar algunas aves rapaces para que las molestas palomas busquen refugio en otros lares. Siempre sería mejor que el método utilizado por aquellos a los que el año pasado les dio por buscar remedio por su cuenta y empezaron a envenenar a las pobres palomas. Por cierto, fue en el mes de septiembre, y en los últimos días ya aparecieron tres cadáveres por las calles de la ciudad. Muy sospechoso.