Paredes cargadas de historia

AROUSA

En agosto de 1934 se inauguraba la sede de Acción Católica. Setenta y cinco años después es auditorio municipal y el Concello aprovecha la efeméride para mirar atrás

30 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El edificio de A Xuventude, o «La Juventud» como se le llamaba antes, lleva 75 años viendo pasar la historia de Cambados y formando parte de su historia. Es por ello que, coincidiendo con el aniversario de su inauguración -abrió sus puertas en agosto de 1934- desde el Concello han querido echar la vista atrás. Bajo el título 75 anos de historias se ha preparado una amplia programación de actividades para los meses de octubre y noviembre que, sin duda, servirán para avivar muchos recuerdos entre quienes cuentan ya más de cuarenta años.

La Juventud nació en el seno del movimiento de Acción Católica -que se implantó en Cambados en 1929- con el fin de asentar unos valores religiosos e ideológicos de raíz cristiana. Pero su repercusión en la vida social de Cambados va más allá. Fue, de paso, un vivero para la actividad cultural y deportiva del municipio del que se nutrieron, si no todos, la inmensa mayoría de los cambadeses.

Al amparo de la Juventud se forjaron equipos de baloncesto, de tenis de mesa y de fútbol; se montaron numerosas obras de teatro, se proyectó cine, se organizaron recitados de poesía, actuaciones musicales, etcétera. «Foi un vínculo de socialización dos cambadeses», señala a este respecto Jacobo Domínguez.

Este joven historiador cambadés ha sido el encargado de realizar la labor documental sobre la historia de A Xuventude. El hoy auditorio municipal albergará desde el 25 de octubre una exposición que repasará los 75 años de «historias» de la Juventud mediante fotografías, cartelería -Domínguez ha logrado recuperar un cartel de la asamblea de la Juventud Católica del año 1933-, panfletos de películas, revistas, insignias de la época y hasta las tazas que se utilizaban para el desayuno y las ropas que usó el párroco Jesús Rodríguez Cadarso.

Paralelamente, se presentará un libro a modo de catálogo sobre la historia de La Juventud, partiendo, sobre todo, de las fuentes orales. También se presentará un documental que se articula básicamente a través de entrevistas. «Non é unha historia académica, é unha historia dos recordos que penso vai ser emotiva», indica Jacobo Domínguez. Para este trabajo lleva meses recabando testimonios entre los que se incluyen el del que fuera presidente de la entidad en 1934, Luciano Fariña Couto, que tiene 93 años y vive actualmente en Pontevedra. «Aínda podemos tirar das fontes vivas e se non se recollen agora as súas testemuñas non se van recoller máis. Do que se trata é de poñer en valor o patrimonio material e inmaterial», explica Domínguez.

De la importancia que alcanzó en su día La Juventud de Cambados da buena cuenta el hecho de que fue el primer edificio en propiedad que tuvo Acción Católica en España. Esto fue posible gracias a que María Valvanera Izquierdo, marquesa de Figueroa, cedió parte de la huerta del pazo de Bazán para este fin. No fue una cesión de Dolores del Valle, apodada La Francesa , como muchos creen en Cambados, si bien, sin la mediación de esta ante la marquesa seguramente no se hubiera cerrado la operación. La Francesa sí contribuyó a la causa, no obstante, con dinero, según la investigación realizada por Jacobo Domínguez. Con estas donaciones y el trabajo desinteresado de muchos vecinos en la ejecución de la obra se levantó un edificio de dos plantas de factura similar a la de hoy en día; con su característico ladrillo rojo a la vista y amplios ventanales.

Su época de mayor esplendor coincide con los años treinta -en la República tuvo una gran actividad- y la década de los cuarenta. En la posguerra, la congregación salesiana asume la gestión del edificio hasta que en 1948 el Arzobispado de Santiago se hace cargo definitivamente del inmueble. En 1962 desapareció Acción Católica en Cambados y, con ello, comienza el declive del edificio y la actividad que giraba en torno él.

En 1968 ya solo se usaba como vivienda del coadjutor Don Crisanto. Pero en 1973, el hoy párroco de Cambados, José Aldao, decidió revivir el fenómeno de La Juventud y, con la colaboración de un grupo de chavales, se logró rehabilitar algunas salas en las que se organizaron los típicos guateques de la época y otras actividades. Pero el paso del tiempo es implacable y el edificio se venía abajo de modo que a principios de los ochenta hubo que tapiarlo para evitar accidentes y sucesos como el incendio registrado en su interior.

La Juventud todavía habría de tener otras utilidades. En la década de los noventa albergó en su patio exterior una guardería y fue también sede de la escuela taller. Hasta que en el año 2001, Concello e Iglesia empiezan a negociar un convenio urbanístico que permitirá a Cambados ganar para el patrimonio público este significativo edificio.

Su rehabilitación supuso una inversión de 721.000 euros de los que la tercera parte fueron aportados por al Consellería de Cultura.

El 26 de febrero del 2004, A Xuventude queda inaugurada ya como auditorio y poco después incorpora la escuela de música y el conservatorio municipales. Los acordes musicales vuelven a sonar desde entonces tras sus paredes.